Estreno The X-Files: La Delgada Línea de la Nostalgia

El regreso de una de las series que ayudó a consagrar los códigos que definirían al género en televisión está lejos de ser un fenómeno aislado, el reciente estreno de lo que técnicamente sería la décima temporada de The X-Files (o Los Expendientes Secretos X como la conocimos aquellos que la descubrimos en la programación de trasnoche en el canal local) forma parte de uno de los numerosos intentos por revivir una franquicia apelando a la nostalgia de una generación en la que abunda. Pero a pesar que las intenciones detrás de los ejecutivos probablemente estén lejos de ser altruistas, lo cierto es que Mulder y Scully (impecable Gillian Anderson, que también estuvo brillante en Hannibal) ya están aquí y lo que debemos preguntarnos no es tanto si hay fidelidad en la historia, sino qué tan capaz será de igualar la importancia paradigmática de la original.

Duchovny y Anderson de vuelta en el negro.
Duchovny y Anderson de vuelta en el negro.

Hasta el momento la respuesta es problemática. Con un primer episodio que se centra en las razones que fuerzan el reencuentro entre los agentes, catalizado por la internvención de Tad O’Malley (Joel McHale) -una especie de Christian Grey con vocación de Salfate- quien introduce ideas nuevas, algunas de las cuales preocupan a los fans más conservadores, en un intento por sacar a la luz la “verdadera cospiración” tras todo el sufrimiento de Mulder, Scully y tantos otros. Una nueva conspiración que no es sino una de las más antiguas: la reducción de las libertades civiles justificada por la exacerbación de conflictos políticos violentos; el disciplinamiento de la población a través del consumo; y la explotación irresponsable de recursos y personas, nada que no figure entre las estrategias de gobierno en nuestra muy fracturada democracia nacional. Pero por más que la terapia del shock y las crisis del capitalismo nos sean familiares, el gran problema del episodio es que en su intento por construir el reencuentro deja de lado esa visualidad, esa estética que agregó terror y drama a esa empresa quijotezca por encontrar la verdad.

Tengo teorías muy peculiares...
Tengo teorías muy peculiares…

En este primer capítulo la sobreexplotación de la nostalgia nos enceguece, dejamos pasar diálogos insoportablemente expositivos y una pobreza narrativa general que desaprovecha la brutal idea que hay detrás de la nueva misión de los X-Files: terminar con la instrumentalización de humanos inocentes, particularmente de las capacidades reproductivas de mujeres inocentes y los destinos de niños que arriesgan ser -como diría Žižek- criaturas ontológicamente fracasadas. En este sentido, fue una buena estrategia estrenar para la zona los dos primeros episodios, pues es recién en su segunda parte que comienzan a aparecer las claves clásicas que asociamos a la serie, aunque omita los pormenores de lo enunciado en el episodio anterior.

Founder´s Mutation sigue una estructura más familiar. Trás un prólogo que anuncia el surgimiento de un caso de interés le sigue la ya icónica intro que conduce a las discusiones preliminares entre Mulder y Scully sobre los méritos de la investigación en tanto que potencial x file. Para introducirnos finalmente en el misterio bajo la promesa que descubriremos más de lo que han estado haciendo sus protagonistas durante los años de receso, y el destino de varios de los conflictos no resueltos. Y es justamente lo que nos entregan. A través de recuerdos y visiones se nos anuncia los pormenores de su separación, relacionados por supuesto a lo que ocurrió con su hijo.

Durante sus primeras temporadas, la serie fue parcialmente transitando desde la obsesión de Mulder por revelar la verdad sobre la desaparición de su hermana, a pesar de las burlas de sus colegas y la resistencia de sus superiores -a menudo hombres sin rostro ni nombre al servicio de intereses poco populares-, hacia el drama que sufre Scully quien termina siendo brutalmente abusada por aquellos que juraron protegerla, frente a la indiferencia de la institución por la daría la vida de ser necesario. Y parecer ser que nuevamente el eje de la temporada gira en torno a lo abyecto de dichas prácticas que han dejado miles de víctimas, la mayoría mujeres privadas de crear vida con consentimiento. Un conflicto casi foucaultiano que le permite hablar de un tema que nos es contemporáneo; el de los derechos reproductivos y el derecho a la soberanía sobre nuestros propios cuerpos.

Aliens Bi***
Aliens Bi***

Otra de las grandes interrogantes que provocó el regreso de la serie fue el cómo traducir esa tensión y paranoia heredada de la crisis de la guerra fría, complementada por una visualidad que traduce desde el cine negro y la época de oro del las películas ciencia ficción el horror a lo desconocido dentro y fuera de nosotros mismos, en un contexto en que el avance de las tecnologías digitales parecer higienizar las intenciones oscuras, hacer todo tipo de información más accequible pero sobre todo, permitir el flujo aparentemente libre de opiniones y experiencias personales. Y lo hace recurriendo a esas lecturas que apuntan a lo esclavizante y onmipresente que es el ciclo económico, junto a el reverso perverso de la virtud de las nuevas tecnologías en tanto que, del mismo modo en que reducen distancias ara conectarnos, nos dejan vulnerables a la vigilancia constante (las redes sociales como un abrazar el panoptismo).  Y de acuerdo a lo concluído por Mulder y O´Malley, la finalidad siempre fue la explotación absoluta del hombre por el hombre.

El segundo episodio se aleja -aunque no del todo-  de la mitología de la franquicia para centrarse en el cómo la separación y el destino del pequeño William marcarom a Dana y Fox, la primera regresó a la medicina para ayudar a niños con malformaciones físicas como las pudo tener su hijo, y el segundo abandonado a la depresión post pérdida de propósito. A través de secuencias que materializan sus peores miedos y nos ofrecen pistas de lo que podría llegar a pasar.

La OTP
La OTP

 

Un estreno irregular que descansa mayormente en la nostalgia, y que por lo mismo, se confía demasiado. Aunque ambos episodios son bastante distintos, el segundo superior al primero, celebramos el regreso con precaución. Es necesario decidir si nos conformaremos con más aventuras de Fox y Dana o si queremos de vuelta esa riqueza narrativa que transformó la televisión en su momento, y fue cuna de tantas producciones posteriores. Una pregunta que se extiende al resto de los reboots/revivals/remakes, si basta con traer de vuelta el ethos del universo de la franquicia, de apelar a la nostalgia, o si es necesario que aspiren a crear nuevos paradigmas, enriquecer los formatos y lenguajes, inspiran nuevas y mejores producciones. Al menos yo quiero creer que es posible.