Sense8 Capítulo Final: Entre el Optimismo y la Condescendencia


Sense8 Capítulo Final: Entre el Optimismo y la Condescendencia

Sense8 siempre fue una serie inestable. Por un lado, hermosas secuencias de acción que combinaban múltiples locaciones y complejas coreografías y que, es justo asumir, consumieron gran parte del presupuesto de las Wachowski. Elocuentes declaraciones sobre la importancia de la inclusión, la tolerancia y el amor, por otro. Y justo en el centro, una desafortunada mixtura de sobreexplicaciones, personajes subdesarrollados y problemas de ritmo.

Todos elementos presentes en este episodio final, cuya única razón de ser es el amor de sus fanáticos. Y por lo mismo, dedica sus dos horas y treinta minutos a responder sus inquietudes y a reafirmar la premisa por la cual ganó su afecto en primer lugar: Amor Vincit Omnia. Virtudes y defectos que atravesaron la corta vida de Sense8, equilibrándose aquí para producir una conclusión satisfactoria, tanto en relación con los principios establecidos por la serie como con las expectativas de sus fanáticos.

Pero la complacencia es peligrosa, en especial cuando pasa por alto las contradicciones del mensaje. En este caso, cuando la nobleza de “El amor todo lo vence” nos enceguece impidiéndonos cuestionar qué clase de amor es la representan. ¿Un amor que transciende etiquetas arbitrarias como género o raza? Sí. ¿Un amor en nombre del cuál se justifica disparar a todo el que se ponga de frente en nuestro camino? También. La satisfacción de ver a Wolfgang arremeter sin piedad contra sus captores es una cosa. Pero en algún punto, ojalá antes de la muerte número 100, debemos preguntarnos si el asesinato masivo forma también parte de esta dulce premisa.

En un contexto en que el problema de la violencia armada es una amenaza constante para civiles y gobiernos, LA SERIE que se enorgullece de proclamar una verdad tan castigada por la necesidad de mantener los privilegios de grupos reducidos en el poder recurre a las mismas técnicas ocupadas por sus opresores. ¿Cuál es el mensaje de Sense8  entonces? ¿Vive libremente y si alguien amenaza tu libertad dispárale en la cara? Y ojo que no trato de defender la victimización, sino de preguntar por cómo reconcilia la serie su noción del amor con su romantización de la guerra.

sense8

El episodio concluye con la celebración del amor entre Nomi y Amanita, una pareja que sobrevivió a la hostilidad de la familia y las instituciones. Y que sólo es posible luego del exterminio de decenas de sus funcionarios. Un final al que le sobra acción (karaokes, bailes y sexo) pero le falta rigurosidad en la reflexión que propone. Que carece del cariño y la madurez que, por ejemplo, nos dejó el final de The Americans. Otra serie que propone comprensión sobre la otredad.

No trato, tampoco, de castigar el goce que le provocó a sus fanáticos ver a sus protagonistas sobreponerse a la persecución y salir victoriosos en su unión. Sino simplemente advertir que Sense8 está lejos de ser “La Eneída” de la comunidad LGBT, “La Odisea” de nuestra nueva sociedad tolerante e inclusiva. No porque no les sea posible tener un mito fundacional, una obra maestra en en origen. Sino porque la serie de las Wachowski carece de las virtudes necesarias para una tarea de esta envergadura.

En el mes del orgullo LGBT, es hora de elevar nuestras expectativas. Las dos temporadas de Sense8 ya están disponibles en Netflix. 

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