The End Of The F***ing World, la serie

Esta no es la típica historia de cuando un chico conoce a una chica porque ellos son James y Alyssa, dos adolescentes rebeldes que se escapan para emprender un viaje por carretera como nunca imaginaron. Serie basada en la novela gráfica de Charles Forsman.

Tengo la sensación que desde finales de los 80s el cinismo a dado paso a el romanticismo,  hemos pasado de querer mostrar lo horrible del mundo a simplemente condenar las malas acciones, a convertirnos a todos y a cada uno en víctimas de circunstancias y acciones, hemos pasado a ser  actores a espectadores; The End Of The F***ing World intenta recuperar un poco esa sensación de descontento con el status quo con una historia ser adultos, sin embargo, al estar basada en un comic una novela gráfica cae en la misma falta de creatividad que sucede en todas las series contemporáneas, una apología a la referencia de la referencia, un pastiche, la copia de una copia de una copia hasta que ya olvidamos cual era el original.

 

 

Lo más interesante de The End of The F***cking World es el arco de los personajes, pasar de ser dos inadaptados a ser dos personas que se complementan. De ser indefensos y víctimas del mundo a empoderarse y asumir el riesgo de los que significa vivir -y morir- sin embargo, hay algo que se siente plástico y vacío en ese viaje, algo que es tan latente que los mismos protagonistas lo insinúan, nadie es la salvación de alguien más, debes tomare el control de tu propia vida por ti, no por nadie más, mientras ellos siguen preocupados el uno por el otro, Alyssa por su madre, James por su padre, los fantasmas de la adolecía aún están latentes.

The End of the F***ing World
The End of the F***ing World

Así la rebelión es presentada como un viaje iniciatico que no hace más que ir derribando las certezas de la vida adolescente de los protagonistas, una especie de crecimiento encapsulado, donde han de enfrentarse a la violencia, al sexo, al robo, y a la muerte, los temas ‘tabú’ de la judeo cristiana para encontrar su lugar en el mundo.

Una serie corta y amigable, pero completamente olvidable.