Marvel’s The Punisher – En Netflix


Marvel’s The Punisher – En Netflix

Con su estreno retrasado por los más recientes tiroteos en Estados Unidos, la historia de Frank Castle y el nacimiento de The Punisher coinciden en un problema que le brinda a la serie una contingencia importante. El itinerario de un ex-soldado que tan pronto intenta dejar atrás la guerra e incorporarse a la vida civil es despojado de su familia, le ofrece a Steve Lightfoot la posibilidad de centrar la atención no sólo en las evidentes habilidades militares de Castle sino en la vulnerabilidad de los veteranos en un país que insiste en su retórica belicosa.

No es que a The Punisher le hagan falta explícitas secuencias de acción, las hay para elegir, pero la serie pasa la mayor parte del tiempo explorando las secuelas psicológicas que la exposición a tanta violencia deja en los sobrevivientes. A través de los escuetos testimonios de Frank y algunos de sus ex-compañeros aparece la correlación entre frustración y violencia. La lealtad entre camaradas es aquí el único elemento estabilizador en un contexto brutalmente caótico y otra de las pérdidas que sufre nuestro protagonista.

Otro de los conceptos centrales es el sentido del deber, la justicia como deber en oposición a sólo obedecer órdenes. Esto es lo que tienen en común Castle y sus nuevos aliados, la agente Dinah Madani (Amber Rose Revah) obsesionada por encontrar la verdad sobre el asesinato de uno de sus informantes, y Micro (Ebon Moss-Bachrach). Y aunque la serie hace un real intento por retratar el drama del síndrome post-traumático, de las lesiones emocionales que dejan los conflictos armados, su postura termina siendo más bien tibia respecto a todos los temas de interés que pretende abarcar.

The Punisher - Micro
Cuando el Gran Hermano es tu papá…

La ética se vuelve estética…

Tal como lo anunciaba Hannibal Lecter en uno de los trabajos previos de Lightfoot, aquí también los valores parecen trasladarse del espacio político al formal. Y la serie termina por construyendo una elegante representación visual de esa misma violencia que pretende criticar. Esta falta de consistencia con su propio punto de vista es su gran debilidad, y la principal razón por la que 13 episodios parezcan demasiados para un relato que en última instancia podría condensarse en 10 (o menos).

El problema de The Punisher es que, en el renovado escenario televisivo actual, termina siendo una serie suficiente. Bien articulada visualmente, con una estética que se corresponde al sello de las colaboraciones Marvel/Netflix pero con escenas de violencia que le hacen justicia a la reputación de Castle. Bien actuada por un grupo en el que no sólo destaca Bernthal y con una dirección que se esfuerza por esquivar los clichés de la historia de un soldado dislocado por la guerra, cuya familia existe sólo como excusa para justificar su venganza.

The Punisher - Dinah

Sin embargo, cada vez que se acerca demasiado a debates complejos como la tenencia responsable de armas, o el rol de los medios de comunicación en la romantización del uso de las mismas, o incluso cuando habla explícitamente de la deuda social con los veteranos y su inclusión, la serie se abriga en la indeterminación. Y nos hace extrañar más que nunca el arrojo de otros relatos anti-bélicos, como The Deer Hunter. Probando que pesimismo y violencia no son necesariamente un sinónimo de crítica al orden que las hace posibles.

Los 13 episodios de la primera temporada de Marvel´s The Punisher ya están disponibles en Netflix.