Marvel’s Iron Fist: Algunas Reflexiones de su Primera Temporada


Marvel’s Iron Fist: Algunas Reflexiones de su Primera Temporada

Este viernes se estrenaron los 13 episodios de la primera temporada de Marvel´s Iron Fist. El último héroe que se une al MCU y probablemente el más difícil de adaptar en la actual colaboración Netflix/Marvel. Hasta ahora, las habilidades de Daredevil, Jessica Jones y Luke Cage han sido tratadas con cierta naturalidad en producciones que se acercan más al drama policial que a las series de superhéroes. Con una estética más oscura -que cuando alcanza sus mejores momentos recuerda incluso al cine negro-, y temas complejos como las relaciones abusivas, la falta de igualdad ante la ley, y los estereotipos sociales.

 

A este universo bien cohesionado debe adaptarse Iron Fist, un huérfano millonario criado por monjes, educado en las artes marciales, que regresa para reclamar los privilegios de su nombre. El primer desafío que enfrenta la serie entonces, es esquivar la polémica de una premisa socialmente cuestionada por su familiaridad con la apropiación cultural. Peso que recae en el tratamiento de las artes marciales, que son el segundo lenguaje de Iron Fist.

Lo Bueno…

A pesar de lo archivisatada de su biografía, Danny Rand es el héroe más distinto de The Defenders. Sin importar su trágica pérdida y el peso de su responsabilidad en K’un-lun, su carácter es menos pesimista que el de sus colegas. Es incluso gracioso, y el único entre ellos que realmente disfruta de sus habilidades. Por eso sus mejores momentos son los que comparte con Collen Wing (Jessica Henwick), en quien encuentra una compañera de armas.

Collen es lejos el mejor personaje de la serie. No por ser mujer. No por ser asiática. Sino porque su arco es el más interesante: una guerrera nata que disfruta pelear, cuestión que se transmite cada vez que la vemos con la katana, es la única que parece estar divirtiéndose con lo que hace. Ya sea en sus simples prácticas de los katas o el enfrentamiento con los soldados de The Hand, es imposible no querer saber más. Ella marca el punto de inflexión entre dos narrativas que compiten por el protagonismo durante la primera temporada de Iron Fist: el thriller sobre la avaricia corporativa, y el viaje del héroe que debe hallar su propósito.

Collen Wing (Jessica Henwick) en el club de la pelea

En esta primera línea, o sea, la de Danny Ward vs El Capitalismo es donde nuestro protagonista gana mayor simpatía. Como héroe, sus triunfos están en la lucha política contra la lógica deshumanizante de las farmacéuticas. Pero muchas de las denuncias con las que trata se quedan en meros enunciados. Por ejemplo, el descarnado retrato que hace de la enfermedad mental y la violencia de los tratamientos en un mundo que insiste en que hay una pastilla para todo porque es mejor curar los síntomas de un individuo que el veneno del sistema que lo oprime.

Por otro lado, a pesar de no sobresalir en el trabajo coreográfico, en esta primera temporada hay por lo menos tres peleas decisivas. Peleas interesantes por lo que significan para sus protagonistas, pero también por la naturaleza de las técnicas que se muestran, el problema es que que terminan demasiado pronto. Aunque son el teaser a conflictos que prometen desarrollarse más adelante, sobre todo en lo que veremos en The Defenders.

 

Lo Malo….

El gran problema de Iron Fist son las oportunidades desperdiciadas y este tránsito entre dos géneros que no terminan de congeniar.

Dada su larga estadía en K’un-lun, Danny posee una perspectiva que el resto de su clase no (entre ellos sus amigos de infancia los Meachum), y es capaz de identificar las injusticias pero está amarrado a la lucha contra The Hand, un enemigo que al lado de la junta de Ward, parecen una amenaza mucho menos urgente.

La serie va más allá y sugiere que el consumo de las drogas producidas por The Hand surge de las angustias personales, entonces, ¿no sería más efectivo atacar la fuente de esas angustias, en este caso, el instrumentalismo de las clases dominantes que terminan siendo tan prisioneras de éste como aquellos a quienes oprimen, que echar abajo una de las tantas organizaciones criminales productoras de heroína?

Esa vez que Iron Fist se enfrentó al Juppon Gatana (casi)

Otro de sus puntos débiles es el poco espacio que se le da a las artes marciales. El conflicto se centra en el poco control que tiene Danny (Finn Jones) sobre el puño de hierro, a pesar de lo cual es un guerrero de habilidades extraordinarias. Por lo tanto parte de su viaje es un aprendizaje sobre el alcance de sus propios poderes, pero se convierte en un recorrido anticlimático porque no se le entrega un espacio para verlo crecer.

A menudo las secuencias de peleas más interesantes duran demasiado poco, priorizando la exposición. Lamentablemente a Iron Fist le toca coexistir con joyas contemporáneas como John Wick, que es una de esas películas que apuesta 100% por la acción por sobre el diálogo, y que funciona a la perfección.

La serie gana mucho con cada intervención de Hogarth (Carrie-Anne Moss).

Ahora, por supuesto que nadie le está pidiendo al show que introduzca “novedades” lingüísticas como Legión (entre comillas porque razones que comento acá), son dos protagonistas distintos que ameritan tratamientos diferentes. Pero sí, un intento por sumar al universo de Marvel/Netflix un énfasis en este género.

Por último, el verdadero problema cuando se trabaja con actores que no están directamente familiarizados con las artes marciales (a menos que sea Takeru Sato), es que se trabaja con un límite en tiempo y tipo de plano en las secuencias de lucha, que afecta directamente su versimilitud. Límite que se hace palpable en varias de las peleas de Iron Fist, restándole los meritos formales que alguna vez celebramos en, por ejemplo, Daredevil.

Los Spoilers…

Madame Gao (Wai Ching Ho) continúa maquinando…

Por supuesto que el mayor cliffhanger de la temporada es Madame Gao y su protagonismo en lo que se viene. Vimos una pequeña muestra de la versatilidad de sus subalternos y qué ganas de seguir conociendo más guerreros. Una de las grandes deudas de los últimos productos de Marvel/Netflix ha sido una construcción importante para sus villanos, y con un universo tan amplio de guerreros, Iron Fist tiene una importante oportunidad para reivindicarse.

Entre aquellos que a terminaron la primera temporada, ¿alguno quedó con ganas de ver más de Zhou Cheng? En lo personal, creo que ese intento por mostrar un estilo tan complejo de Kung-Fu como el del borracho fue el mayor riesgo que tomaron, lo único malo es que duró tan poquito.

Y a ustedes ¿qué les pareció esta primera temporada?