The Path: Aaron Paul y Hugh Dancy se enfrentan en la nueva serie de Hulu

Parte del contenido que nos estamos perdiendo por no formar parte del mercado del primer mundo, son las producciones originales de Hulu, servicio de streaming norteamericano que presentó hace poco 11.22.63, serie que descansa en las credenciales de Stephen King y J.J. Abrams  (y que comentaremos más amplamente cuando termine su primera temporada), y The Path, protagonizada por Aaron Paul, Hugh Dancy y Michelle Monaghan interpretando una suerte de trío amoroso atrapado en medio de un culto religioso llamado meyerismo, basado en una teoría pseudoplatónica en que una escalera marca la ascensión a la iluminación y la felicidad eternas.

Sí, yo también creo que Hugh Dancy es un ángel caído.
Sí, yo también creo que Hugh Dancy es un ángel caído.

Me encantaría poder decir, a todos los viudos de Hannibal y/o de Breaking Bad, que The Path es una aparición celestial capaz de llenar el vacío en nuestros corazones, pero no. A pesar de tener varios aspectos interesantes y construir una atmósfera atractiva, está lejos de poseer la innegable brillantez de sus predecesoras. Sin embargo, intenta generar cercanía hacia los pormenores de la vida dentro del (movimiento-no-culto) meyerismo con una cámara móvil, cercana, explotando la luz natural y los exteriores. La fotografía está a cargo de Yaron Orbarch que participó en el mismo cargo en Orange is The New Black.

Pero definitivamente, la serie a cargo de Jessica Goldberg descansa en las interpretaciones, tienen un cast a la altura y no teme entregarles la responsabilidad de sacar adelante el relato. Paul interpreta a una versión más adulta de Jesse Pinkman; Monaghan una más pacata que su breve intervención en True Detective; y Dancy parece encarnar un Will Graham post temporada 3, personajes en los que parecen sentirse cómodos pero cuyos diálogos carecen de la riqueza figurativa de las series ya mencionadas.

Awww
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La premisa de la serie es valiente: la paz de una comunidad religiosa se ve convulsionada por los afanes expansionistas del nuevo líder quién, absolutamente convencido de que su forma de vivir es la más óptima para la humanidad, decide hacer visible el movimiento y comenzar una campaña más agresiva para reclutar nuevos fieles. Intentar retratar la vida de personas entregadas a una fe que desde fuera resulta inverosímil, sin caer en la caricatura, es un desafío no menor, que la serie logra resolver con elegancia. Un tema que resulta aún más relevante, en cierto modo el meyerismo utiliza la vulnerabilidad para encantar a sus seguidores, del mismo modo en que sabemos algunos grupos terroristas convierten a ciudadanos descontentos en la munición más poderosa contra el status quo.

Sin embargo, su gran problema es que se pierde en una mixtura entre la adrenalínica y pasional acción de Breaking Bad, la enigmática y sensual tragedia de Hannibal, y la viscosa carrera policial tipo True Detective y que en The Path, recién comienza a gestarse. Es de esperar en todo caso, que la serie encuentre su estética propia y explore con el cuidado que merece, un problema que hoy resulta más contingente que nunca.

Pero para que se hagan una idea clara, acá están los primeros tres minutos de su premiere: