Brazil [CIENCIA FICCIÓN]


Brazil [CIENCIA FICCIÓN]

Si tuviésemos que pensar en una palabra que defina la carrera cinematográfica de Terry Gilliam sería: quijotesca. No sólo por su accidentado y pospuesto proyecto de adaptación de la novela de Cervantes, sino porque ha luchado como pocos porque su brillante locura tenga un lugar dentro de la industria del entretenimiento. Y aunque tuvo un breve coqueteo con ella en tiempos en que se podía experimentar haciendo películas, tiempos que nos dejaron títulos como 12 Monkeys y Fear and Loathing in Las Vegas, pronto el imperativo de la serialización asfixiaría las ideas de Gilliam, quien hoy vive en una suerte de autoexilio de Hollywood.

Brazil es una película enigmática, graciosa, aguda, a medio camino entre los sueños y las pesadillas. Una película que funciona en sí misma, que es capaz de dibujar todo un mundo -insoportablemente similar al nuestro- en sus 132 minutos de duración. Un mundo cuyas fisuras tienen demasiados paralelos con las nuestras lo que la convierte en una película muy contemporánea.

Sin Jill no hay Furiosa.
Sin Jill no hay Furiosa.

Imagínense si en un futuro no muy lejano, los terroristas fueran aquellos que evidencian la arbitrariedad del sistema y sus muchos puestos de trabajo artificiales, diseñados para nada más que justificar la necesidad de producción del capitalismo. Un grupo de personas que acuden en tu ayuda cuando los necesitas, saltándose todos los conductos regulares y solucionando los problemas sin intermediarios. Imagínense si en vez de llenar formularios en línea, los reclamos fueran solucionados inmediatamente. Imagínense un mundo en el que el terror del terror(ismo) implica dejar en evidencia las innecesarias complicaciones a las que nos sometemos voluntariamente. Éste es el futuro que plantea Terry Gilliam en Brazil, una sociedad en la que nos liberamos de las ataduras de un ordenamiento que es contingente, no necesario.

La pesadilla de Brazil, está en un mundo en el que la monotonía aplasta la imaginación del hombre. Una película cuya influencia podemos detectar en varias obras de la cultura pop contemporánea, desde la franquicia cinematográfica de los X-Men, hasta la más reciente heroína de Mad Max Fury Road, pasando incluso por Breaking Bad y Snowpiercer. Una película que nos recuerda mejor que ninguna el poder de la comedia como crítica, y la importancia de la ciencia ficción como vehículo para pensar nuestro propio tiempo.

Pesadillas
Pesadillas

En un tiempo en que todo es una copia de una copia de una copia (basta con ver la cartelera cinematográfica cualquier domingo), un tiempo que en las palabras del propio Gilliam, sufre con ciencia ficción sin inteligencia y fantasía sin substancia, Brazil es una película necesaria.