Estreno Daredevil: 3 Razones Para No Perderse la Segunda Temporada


Estreno Daredevil: 3 Razones Para No Perderse la Segunda Temporada

Daredevil fue una de las grandes sorpresas del 2015, no sólo para el imaginario de superhéroes sino también para el de las series. Con un sólido tratamiento audiovisual, el enfrentamiento entre Matt Murdock -como un incipiente Daredevil- y Wilson Fisk fue paradigmático para un género atrapado entre el humor casual de Avengers, y la oscura sensibilidad del Dark Knight de Nolan. Probando que aún existen aristas que explorar dentro del mismo.

Avocados at law
Avocados at law

Un exitoso comienzo para la colaboración entre Marvel y Netflix que también recibió halagos por el emotivo tratamiento del abuso en Jessica Jones. Tuvimos acceso a los primeros 7 episodios de esta segunda temporada y, podemos decir que la inclusión de Elektra y Frank Castle suma matices a su protagonista, abriendo nuevos conflictos y protagonizando secuencias de peleas que continúan sorprendiendo aunque aún así, la serie no logra sobreponerse a los errores del pasado.

Segunda temporada que estará disponible en Netflix a partir de este viernes, pero ¿qué podemos esperar de su regreso?

Tratamiento audiovisual vs guión. Desde el comienzo, aquello que separa a Daredevil del resto de la series de su tipo parecía estar claro; la riqueza de su tratamiento audiovisual. Mismo que alcanzó su epítome con la famosa secuencia de lucha en el pasillo, al final de su segundo episodio. Del mismo modo, esta temporada continúa el legado de la anterior presentándonos una cámara activa, que se inmiscuye, sugiere y a veces incluso interroga a los personajes, ocultando, revelando y distrayéndonos según le convenga.

A esto se le suma la preocupación por trabajar las sombras como una suerte de off del plano, presentándonos una compleja composición dentro del frame que se asemeja entonces a las viñetas en las que está inspirada la serie, recordándonos que cine y novela gráfica no están tan alejados en términos formales. Coronado por un diseño sonoro igualmente elocuente, un recurso imprescindible en tanto representa “los ojos” de Matt.

Damsel in distress
Damsel in distress

El problema, sin embargo, va por el lado del guión, que si bien introduce con acierto a los dos personajes más esperados de la temporada, vuelve a caer en los mismos vicios de la temporada anterior: los diálogos. Reiterativos, predecibles y llenos en exposición, no podemos evitar preguntarnos por qué una serie que pone tanto cuidado en su visualidad no encuentra mejores alternativas para mostrar parte de lo que se nos está diciendo. Lamentablemente, los diálogos están lejos de poseer la riqueza metafórica de los que encontramos en, por ejemplo, Hannibal, amortiguando la intensidad de las secuencias de acción.

Punisher y el debate moral sobre lo justo. La presentación de Frank Castle es paulatina y está construída para generar terror. Posee un tratamiento similar al de Kilgrave en Jessica Jones, primero conocemos sus crímenes hasta que entendemos la magnitud de la amenaza que significa y sólo al final, en una secuencia tipo Terminator, vemos finalmente su rostro.

El personaje, interpretado por un redimido Jon Bernthal, se define tanto por lo que hace como por lo que no, y aunque se dibuja una emotividad, jamás se afirma completamente. Pero existen dos secuencias definitivas en lo que aparece Castle con toda complejidad, una en la que vemos la imagen de un scanner que condensa perfectamente su condición de víctima y victimario, y un sentido monólogo en el que Bernthal muestra una versatilidad que no habíamos tenido la oportunidad de ver en él.  

Castle, defender de los desprotegidos.
Castle, defender de los desprotegidos.

Y si Fisk le inyectó coraje a Daredevil, convenciéndolo de la necesidad de su lucha subterránea por fuera de la ley. Castle, lo enfrenta al reverso de su nueva empresa, al fascismo inherente a la idea de ser juez y verdugo. La violencia de proclamarse guardián de una virtud subjetiva, la delgada línea entre conseguir justicia para los más desprotegidos y flectar las libertades civiles para prevenir las actividades ilícitas teniendo que espiar en los oscuros callejones de modo que no se mueva ni una hoja sin que yo lo sepa.

Elektra y la cinismo. Si bien -hasta aquí- Castle se nos presenta como el gran villano, el reverso ético de Daredevil. Es elektra quien nos revela la ambivalencia moral a Matt. Porque más allá de lo reprochable que puedan ser los “arrestos ciudadanos” que impone el diablo de Hell´s Kitchen, imposible no sospechar de sus intereses creados. Después de todo, mantener a la ciudad libre del crimen y someterse a los tortuosos rituales de pelea que flagelan su cuerpo, forman parte de la idea que posee Matt sobre sí mismo como huérfano y como cristiano, y sobre cuál es su lugar en el mundo.

Elektra -DAT ASS- Natchios (Elodie Yung)
Elektra -DAT ASS- Natchios (Elodie Yung)

Enfrentándolo a la oportunidad de la venganza como última consumación de su atormentado itinerario, Elektra lo obliga a entrar en contacto directamente con todo aquello que intenta reprimir. Pero también, esta suerte de triángulo amoroso que se establece entre Natchios, Murdock y Page (que aunque inevitable, se acerca peligrosamente al tono telenovelesco de las adaptaciones de CW), nos muestra su cinismo. Una falsa hidalguía que enamora pero no es más que maquillaje para ocultar las muchas mentiras en las que se sustenta su existencia dual.

En resumen, se trata de una temporada en la que la visualidad vuelve a tomar protagonismo y que amplía el conflicto interior de Murdock gracias al diálogo que mantiene con sus más cercanos. Elevando la pregunta de qué tanto está dispuesto a sacrificar en pos de ese deber autoimpuesto de vigilante, al que se dedica con la misma vocación que los mártires cristianos que adornan los vitrales de la iglesia que frecuenta.