#AntiOscar – The Lobster, la sociedad, el totalitarismo y el amor

Yorgos Lanthimos es medianamente reconocido en el circuito de festivales por sus películas Dogtooth, y Alps, ambas pequeñas, independientes, y muy personales. Lanthimos nació en la cuna de la civilización y le ha tocado ver cómo Grecia se hunde en problemas sociales y financieros, esto se nota en su punto de vista, en su cine es palpable su desprecio a la sociedad consumista, siempre retratada como opresora, una sociedad que cuarta las libertades más básicas de los individuos.

Y tú, Volverías con tu ex?

The Lobster es su película más reciente y la más similar a un blockbuster en su filmografía, cuenta con Colin Farrell en el papel principal y la historia transcurre en un futuro -no tan- distópico donde las personas solteras son enviadas a El Hotel, y son obligados a encontrar pareja en 45 días, en caso de fracasar en su búsqueda son transformadas en animales y libertados en El Bosque.

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La película es una parodia/critica final a la idea que la pareja perfecta es el futuro de la sociedad, en esta sociedad de apariencias, donde lo importante es hacer perdurar los momentos en imágenes que pasan de manera efímera por la pantalla del celular de tus amigos, donde la realidad se convierte en un momento de lo falso -como adelantaba el maestro Guy Debord-, donde las parejas se forman por determinada afición o por alguna defecto o padecimiento en común, donde nadie sale de su zona de conformidad a buscar algo distinto, porque en realidad la sociedad nos quiere a todos adoctrinados y categorizados, algo que hacemos cada día ahora que está de moda poner las ideologías que compartimos en nuestras pequeñas biografías virtuales, para que, no vaya a ocurrir el error; que alguien que piense distinto se cruce en nuestro camino. Bajo este prisma The Lobster no ocurre en el futuro, sino que está ocurriendo en este momento, solo que ocurre en escala menor y menos obvia que como lo plantea el director.

Secuencia maravillosa
Secuencia maravillosa

Para Lanthimos el espectador es solo un espectador, no espera la participación de éste en su película y por esta razón,  nos sentamos frente a su película a mirar, tratar de entender y observar en el comportamiento de sus personajes, nuestro propio comportamiento, por esto -y por el ritmo lento y atmósfera pesada de la película- The Lobster es una película difícil de ver, pero que cuando termina te sorprende y satisface completamente.