Estreno: Amigos con Ventaja [Playing it Cool]

Muchas veces enfrentarse a una nueva comedia romántica puede despertar la misma ansiedad y escepticismo que cuando se estrena una nueva película de terror, ese temor a que se trate de otra producción envasada de consumo fácil, o la expectativa de si se atreverán a dar vuelta la fórmula y sorprendernos. En el caso de Amigos con Ventaja (Playing it Cool), que hoy llega a nuestra cartelera, el exceso de entusiasmo por apropiarse de los clichés para transgredirlos no siempre le juega a favor.

ÉL (Chris Evans) y Ella (MichelleMonaghan).
ÉL (Chris Evans) y Ella (MichelleMonaghan).

Comienza con la narración en primera persona de su protagonista (Chris Evans) a través de la cual nos queda muy clara que su fe en el amor es nula. Pero de a poco nos cuenta cómo, por trabajo, se ve obligado a investigar el tema más en profundidad y termina conociendo a la mujer capaz de hacerlo cambiar de parecer (interpretada por Michelle Monaghan). Y así es como comienza la historia de amor entre Él y Ella (sí, los personajes son referidos sólo por los artículos personales, como en alguna canción de Arjona), y su lucha por abandonar sus prejuicios e inseguridad para obtener como recompensa, el amor.

El guión está lleno de gestos como este para hacer notar su autoconsciencia, Él es escritor, por tanto Él es un mentiroso profesional, conoce los patrones de conducta y la psicología detrás de la necesidad de los otros (pero no la suya) y está por sobre el resto de sus sentimentales amigos. Y del mismo modo, un guión que cree que está haciendo una crítica más severa de la que en realidad hace, perdiéndose en el goce de su propio humor. Tanto así que a ratos el personaje se vuelve una suerte de panfleto insoportable de las virtudes del oficio, matizado sólo gracias al encanto de Evans y a la astucia de Justin Reardon, en ésta que es su primera película.

Él es el escritor sabelotodo.
Él es el escritor sabelotodo.

Al final Él logra superar su narcisismo, pero la película no se sobrepone a las trampas de su pretendido ingenio. Así, aunque Él se redime la película no logra generar la crítica severa que pretende, se pierde en la trampa de su propio ego.

En su intento por reírse del dramatismo con que los escritores se toman sus propias historias, sin importar cual triviales sean en realidad, descuida la mirada que están proponiendo sobre el propio género, haciendo que la crítica se limite a una suerte de chiste interno que jamás terminamos de entender. No posee, por ejemplo, el giro dramático final que le permite a Don Jon problematizar sobre las expectativas irreales que nos generan tanto la pornografía como el romance. En cambio, y a pesar de los intentos por introducir recursos diversos que contemplan recreaciones, animación, inserts rápidos, etc, continúa contando la historia de un hombre que decide perseguir a la mujer que le gusta a pesar que ella intenta terminar, sólo porque cree que sabe más de ella que ella misma, o porque se niega a ser “uno más” y ser tratado del mismo modo en que él ha tratado a las mujeres hasta ese minuto. Un comentario bastante convencional para una película que parece querer ser mucho más.