Final de Temporada: “Conquer” The Walking Dead

TWD-2
Hitokiri Morgan.

The Walking Dead cierra su quinta temporada con una entrega que aunque interrumpida, logró elevar el ritmo y dejar atrás el amargo recuerdo de fracasos anteriores [Spoilers]. Conquer, el prometido especial de 90 minutos que terminó durando poco más de 60, pone fin a las tensiones morales entre el team Grimes y la gente de Alexandria, explicitando la amenaza del grupo “W” y anunciando nuevos conflictos políticos con el arribo de un renovado Morgan. 

Más allá de las trágicas pérdidas, tanto de Beth y otros miembros del grupo como de la promesa de encontrar una cura al virus, fue la llegada a Alexandria y su momentánea “estabilidad” lo que disparó las crisis identitarias. Tras sus paredes, Rick y compañía se vieron obligados a estar a solas consigo mismos y enfrentar su propio remordimiento, pero también, este oasis de civilización dirigido por Deanna y Reg -que no oculta nada monstruoso, a pesar de la desconfianza- alberga los vicios burgueses propios del optimismo humanista que tanto se contradice con el pragmatismo que les ha permitido sobrevivir a nuestros protagonistas.

Desde incluso antes de Terminus que la estrategia defensiva del grupo se basaba en una oportuna ofensiva (el tan citado shoot first, ask questions later), que choca con el optimismo de Deanna alimentado por la calma que les ha proporcionado vivir tras el muro que los ha mantenido a salvo tanto de los vivos como de los no-muertos. Para Rick la justicia ya no se mide en las intenciones y posibilidades de rehabilitación sino en la amenaza potencial para el resto del grupo y su sobrevivencia, su sabiduría es práctica, y el desenlace del conflicto con Pete demuestra su punto.

In Rick we trust (?)
In Rick we trust (?)

Haciendo un balance fue una temporada en que ocurrió mucho, aunque las bajas continúan siendo mayormente “peones sacrificables” lo que plantea la inquietud sobre a cuántos más podrán utilizar antes que perdamos el interés, cuyo suspenso se diluyó entre los breaks y las semanas de distancia. Una temporada que si bien se aventuró en nuevos recursos narrativos y nos proporcionó más y mejores secuencias gore, se siente floja en el montaje, con cortes brutales que desafían cualquier continuidad, especialmente en lo que refiere a las elipsis y la compleja situación de Glenn en este último episodio.

Y dado que desde hace mucho The Walking Dead descansa más en los conflictos interiores, usando los enfrentamientos con los walkers oportunamente sólo para agregar “tensión”, es factible predecir que la próxima temporada se debatirá entre el encuentro con la banda “W” (que los fans del comic ya vaticinan de quiénes se puede tratar) y la transformación de Morgan, que usa un bastón cual espada de filo invertido para castigar a los vivos sin matarlos, y eliminar a los walkers. Aunque considerando la entereza moral con que Glenn manejó su conflictiva relación con Nicholas desde la muerte de Noah (Jesús estaría orgulloso, de importarle, claro), es imposible no preguntarse por qué el liderazgo continúa reposando sobre los hombros de Rick.

Also, Daryl en moto.
Also, Daryl en moto.

Al final Conquer, como su nombre lo indica, transcurre entre la fuerza casi depredadora del team Grimes, que ya no se conforma solo con “sobrevivir” sino que en una actitud casi vikinga entiende que ante la hostilidad extrema del contexto, pelear es el único modo de ganar, aunque signifique también la muerte. Esto y su eventual enfrentamiento con otro de los grupos que ha logrado mantenerse a flote con una agenda claramente agresiva, al menos un buen cliffhanger para esperar su regreso a fin de año.

Comentarios