[Recap] Psycho-pass 2

El año pasado le dediqué un par de líneas a Psycho-pass, animé dirigido por Naoyoshi Shiotani y escrito por  Gen Urobuchi. Fuertemente influenciado por clásicos de la ciencia ficción, ilustra de bastante mejor manera que las decenas de fantasías distópicas postapocalípticas que nos llegan de Hollywood, las tensiones de la biopolítica en un contexto en el que la ciencia es capaz de determinar tu potencial de criminalidad basado en ciertos factores bioquímicos, modificando radicalmente el modo en que se comprende y ejerce la justicia.

A seis semanas del estreno de su segunda parte, varios son los cambios dentro de la primera división ahora a cargo de Akane, quien pasó a ser jefa y senpai de la recientemente incorporada inspectora Shimotsuki, luego del escape de Kogami al final de la temporada anterior. También a su cargo está Ginoza, cuyo psycho-pass se nubló definitivamente luego del accidente de su padre, por lo que ahora se encuentra en una situación similar a la de su mejor amigo ejerciendo como ejecutor.

Mika Shimotsuki, inspectora debutante.
Mika Shimotsuki, inspectora debutante.

Uno de los primeros desafíos de Akane en la temporada anterior, fue lidiar con la idea de que las víctimas de crímenes violentos nunca logran estabilizar su índice de criminalidad y terminan sobreviviendo en condiciones miserables. Con Kamui, el nuevo enemigo, las cosas van un paso más allá pues obliga a inspectores y ejecutores a exterminar a las víctimas mientras el criminal mantiene un índice claro, volviendo inútiles a los dominadores. Muy al estilo de John Doe en Se7ven, ha convertido su causa en estética, antes que “mostrar” las falencias del totalitarismo de Sybil, permite que oficiales y civiles las EXPERIMENTEN en carne propia. Dándole voz a los marginados, a quellos condenados por su inestibilidad anímica, forzados a estilos de vida mediocres e hipercontrolados. Aún cuando desconocemos su motivación, es seguro decir que hasta aquí su actuar ha sido político, haciendo aparecer -con violencia- la voz de quienes han sido forzados a la penumbra.

Por otro lado, gracias a su nueva y mejorada comprensión del funcionamiento de Sybil, Akane tiene la confianza y la convicción para continuar haciendo su trabajo, pero su actitud pragmática y equilibrada en el trabajo se contradice con el desorden y la soledad de su vida privada. Bajo el holograma de turno sobre su departamento se esconde su vulnerabilidad, la necesidad de encender los cigarros que fumaba Kogami como un modo de sentirlo aún presente, lo que nos hace pensar que su partida le dejó cicatrices profundas.

Psycho-pass-3
Kirito Kamui

Una vulnerabilidad más que peligrosa pensando en Kamui quien, cual consulting criminal, auxilia a distintos criminales esclareciendo su coeficiente de criminalidad para permitirles asesinar con impunidad, y obligando a inspectores y ejecutores a juzgar y castigar a las víctimas antes que al victimario, revelando una de las muchas fallas de Sybil, pero también, recolectando información sobre los dominadores y su modo de operar. En esta entrega Akane es más madura y confiada, pero la estabilidad de su psycho-pass despierta sentimientos encontrados en varios de sus cercanos, incluyendo a Shimotsuki y Togane, el ejecutor también nuevo en la división.

La temporada avanza rápido priorizando la acción antes que la exposición, esta vez, los actos de Kamui y las habilidades deductivas de Akane nos permiten entender con bastante claridad qué es lo que está intentando probar, al menos por ahora. Como de costumbre, los altos mandos de sybil parecen saber mucho más sobre los nuevos ataques de lo que comparten con la división por lo que sólo resta ver en qué concluirá el plan de Kamui y su enfrentamiento con Tsunemori, quien presuntamente deba pasar por la misma tragedia que enfrentaron Kogami y Ginoza en el pasado.