Estrenos: El Cazador, El Nuevo Perfil de Robert Pattinson


Estrenos: El Cazador, El Nuevo Perfil de Robert Pattinson

Contrario a los totalitarismos que agobian el ímpetu juvenil en las megaproducciones del último tiempo, El Cazador (The Rover) nos presenta un futuro árido -a 10 años de la crisis mundial- en el que el status quo es mantenido sólo nominalmente por unos cuantos soldados que aparentan velar por la ley y el orden mientras en lo concreto, la vida de los civiles se ha vuelto eso que sucede antes que caigas muerto por el ataque de algún desconocido.

El australiano David Michôd, imagina un futuro en que la crisis económica sólo acentúa el individualismo exacerbado y nuestra incapacidad de ser comunidad, a través de la historia de un hombre que en su cruzada por recuperar el vehículo que le ha sido robado, se encuentra con un compañero que le recuerda su propia incapacidad para generar vínculos con otro ser humano. Eric (Guy Pearce) es el protagonista estoico, violento, temerario, la encarnación de una existencia en la que ya no se le teme a la muerte, porque la propia vida se ha reducido a la supervivencia, y el precio para ello es la indiferencia frente a la desgracia ajena. En la insistencia de Eric por recuperar su auto, se nos insinúa que tiene un apego emocional, y hacia el final descubrimos el por qué, en un gesto final de ironía, Michôd nos revela que no es la carencia de sentimientos lo que motiva a Eric, sino el negarse a abandonarlos del todo.

Aunque con perfiles distintos, funciona bien la dupla Pearce-Pattinson.
Aunque con perfiles distintos, funciona bien la dupla Pearce-Pattinson.

En su persecución se encuentra con Rey (Robert Pattinson), el hermano pequeño de uno de los ladrones que fue dado por muerto y dejado atrás por el grupo, quien comienza siento un rehén pero luego comprende que la deslealtad de su hermano y decide enfrentarle. Una relación tensa entre un hombre forjado por la crisis, marcado por el duelo de lo perdido (la capacidad de asombro, el sentido del bien y el mal), y un joven que creció durante ella, que no conoce más que ese mundo aislado, brutal y sinsentido, ignorante de lo que le ha sido arrebatado. Un dúo que recuerda un poco las veces en que el pragmatismo de Walter White fue estremecido por la bondad ingenua de Pinkman.

Una película en la que los prolongados e incómodos silencios acompañan una indiferencia insostenible, con ciertos toques de humor negro que violentan en tanto subrayan el hastío de sus personajes, en especial aquella única escena en la que recordamos la juventud de Rey al oírlo tararear alguna olvidada canción pop, acompaña de devotas actuaciones por parte de Pearce, y un Robert Pattinson que continúa con lo que comenzó en Cosmopolis. Y el desierto funciona como el escenario perfecto para una existencia obstinada y precaria, aislada y solitaria.

 

Comentarios