Animé: Gekkan Shoujo Nozaki-kun


Animé: Gekkan Shoujo Nozaki-kun

Si bien es cierto no soy en lo absoluto fan del shoujo (en mi adolescencia me uní al lado oscuro del gore y el sarcasmo renegando de todo lo que oliese a romance como resistencia a eso que algunos llaman “femeneidad”), por fin puedo dejar de lado las mezquindades adolescentes y disfrutar de un anime que no sólo se reconoce a sí mismo dentro del género sino que le da un giro a todos esos clichés apestosos pero efectivos de los que nos burlamos en público y abrazamos en privado. Gekkan Shouju Nozaki-kun (o también Monthly Girls’ Nozaki-kun) está basado en el manga del mismo nombre de Izumi Tsubaki, y pueden disfrutar de sus capítulos aún en emisión con estrenos los Domingos en Crunchyroll.

A quién no le gustan los chicos dañados.
A quién no le gustan los chicos dañados.

La historia es simple: Sakura es una chica común que -como tantas otras antes que ella, y tantas más después- decide confersarse a su compañero pero éste, lejos de rechazarla, no es siquiera capaz de comprender el sentido de sus palabras y la confunde con una admiradora de su trabajo (el aludido, Nozaki-kun, es mangaka de shoujo además de estudiante). Sakura, ante su incapacidad para clarificar su declaración y el temor de perder definitivamente la oportunidad de gozar de la compañía de su amado, le sigue la corriente y se convierte en su asistente. Conforme avanza su relación laboral, Sakura logra comprender mejor la cosmovisión de su querido Nozaki-kun entendiendo que a pesar de su oficio es un completo inepto cuando de emociones y romance se trata.

Hasta aquí todo en orden según las doce tablas de la ley del shoujo, lo interesante aparece cuando se contraponen el romance real y las relaciones desarrolladas por sus protagonistas con las que los personajes del manga de Nozaki-kun, Let´s Fall in Love. Así nos enteramos que la hermosa y delicada heroína del manga está inspirada en el hermoso y contradictorio Mikorin, mientras que el príncipe azul tiene base en la carismática Kashima, entre otras cosas. La riqueza de esta Gekkan Shoujo Nozaki-kun, está en el cómo emplea todos los dispositivos y relatos que tenemos hoy a nuestra disposición y a través de los cuales muchos jóvenes aprenden lo que es el amor y el romance (mangas, anime, juegos, merchandasing, etc), haciendo una lectura de como estos sustitutos de la realidad material no son sino eso, sustitutos incapaces de capturar la inconmensurable complejidad del espectro emocional humano, convirtiéndose en un arma de doble filo que lejos de facilitar el contacto real, muchas veces lo distorsionan a niveles insostenibles.

Que la realidad y la ficción se encuentren puede ser devastador.
Que la realidad y la ficción se encuentren puede ser devastador.

Especialmente elocuente es el plano en que Mikorin, luego de narrar su investigación sobre las emociones femeninas  al jugar una serie de juegos bishōjo, nos dice que las cosas pasaron del 2D al 3D, mostrándonos una figurita de uno de los personajes del juego. Ese es justamente el punto delicado pero consciente sobre el que reflexiona Gekkan, el cómo la mediación de tantos dispositivos bien puede desconectarnos definitivamente de la realidad. Con un humor ineludible, va desarrollando las historias de amor de sus protagonistas que nunca son tan blanco y rosado como en las fantasías mediáticas.