Estrenos: Transformers, Age of Extinction

En plena sincronía con las vacaciones de invierno, llega la cuarta parte -con vocación de primera- del universo cinematográfico de Transformers fundado por Michael Bay (inserte aquí chiste genérico sobre la naturaleza nicolascageiana de la obra de Bay). Tal como esperábamos, Transformers: Age of Extinction es una conmemoración de las constantes masacres celebradas por autobots y decepticons sobre la superficie terrestre catalizadas por la codicia y prepotencia de nuestros líderes (lo que se traduce aquí como el gobierno norteamericano y sus derivados) y ocasionalmente contrastadas con irónicos comentarios de algún olvidable humano que entorpecen y extienden innecesariamente una película cuya mayor virtud es la inclusión de los dinabots.

 Wahlberg y Tucci son lo más recordable del universo humano.
Wahlberg y Tucci son lo más recordable del universo humano.

Pasados 5 años desde el desastre en Chicago, un resentido funcionario público decide que es tiempo de expulsar a todos los extraterrestes de nuestra bella y libre América Tierra e inicia un poco transparente plan que implica traicionar a nuestros ex aliados los autobots y por supuesto, extraer de ellos lo necesario para reproducir su tecnología y crear nuestra propias súper armas protectoras de la paz. Y en medio del fuego cruzado se encuentran Cade Yeager (Mark Wahlberg), un inventor que aún no ha logrado revolucionar el mercado tecnológico y su hija adolescente Tessa (Nicola Peltz) quienes luego de ser traicionados por su país se unen a la noble causa de Optimus Prime por develar y combatir los planes del agente de la CIA Harold Attinger (Kelsey Grammer).

Además, mientras ocurre la resistencia de los autobots contra el servicio de inteligencia y su cruzada para evitar que el afamado científico Joshua Joyce (Stanley Tucci) accidentalmente provoque la segunda venida de nuestro señor Megatron, Tessa y su padre intentan sobrevivir a los desafíos de la monopaternidad y la adolescencia y en lo posible, cancelar el apocalipsis. Cruzada que los lleva a sortear épicas batallas en China, tierra de bellos paisajes, departamentos hiperbólicamente pequeños y niños de los mandados que saben kung fu. O sea, nada a cambiado demasiado desde la última entrega salvo por la conveniente desaparición del componente militar.

Al final Tessa descubre que quiere más que vida provincial.
Al final Tessa descubre que quiere más que vida provincial.

Pero aún con sus ridículamente poco desarrollados personajes, el excesivo abuso del chiste corto como un pálido intento de comentario social y sus 165 minutos de extensión. La película posee múltiples y muy elaboradas secuencias de acción que incluyen carreras de autos, hombres de negro que empujan mujeres, imanes gigantes (Pinkman style), autobots, decepticons, híbridos y DINABOTS que bien pueden ser razones suficientes para convocar a quienes están de vacaciones y pueden dedicarse al ocio.