Películas de los 80’s: The Running Man

Otra de las afortunadas -aunque libres- adaptaciones ochenteras de la obra de Stephen King, este The Running Man es una acertada reflexión sobre el cómo el discurso de los medios se basa en una verdad flexible subordinada a la propiedad de los mismos, pero sobretodo, sobre el cómo la humanidad ha confundido el espectáculo con el sadismo, con demasiada facilidad en reiteradas oportunidad.

Diseño de vestuario: 5 estrellas.
Diseño de vestuario: 5 estrellas.

The Running Man es un exitoso programa de concursos en el cual convictos de diversa índole compiten contra sus perseguidoras en peligrosas pruebas luego de las que, si logran salir vivos, obtienen su gran e invaluable libertad. La misma que se le promete a Ben Richards (Arnold -el Gobernador- Schwarzenegger) es un dedicado militar quien, tras negarse a abrir fuego sobre civiles desarmados, es acusado de un crimen que no cometió y condenado a prisión, aún cuando la naturaleza misma del juego hace prácticamente imposible la victoria.

Y aunque el neón, el soundtrack y la impávida actuación de Schwarzenegger le otorgan méritos de sobra para considerarla una película de culto, su vívida representación de cómo las “nuevas tecnologías” facilitan y sirven al mismo paradigma que una sirvió a los romanos (el famoso “pan y circo”), incrementando los mecanismos de vigilancia y fortaleciendo las lógicas de autodisciplinamiento antes que contribuir a una verdadera mejora en nuestra calidad de vida, la hacen una imprescindible.

El conductor carismático y buena onda, ¿les recuerda a alguien?
El conductor carismático y buena onda, ¿les recuerda a alguien?

Tanto así que hasta le perdonamos la caricatura del ejército revolucionario con boinas y metralletas, como si la boina pudiera investirnos de ímpetu revolucionario. Todo porque es otra muestra de los 80’s tratando de imaginar las consecuencias de un futuro del que se sentían como el primer paso.

 

Comentarios

  1. […] a una cadena de mando sustentada en la obediencia ciega. Misma obediencia tan cuestionada en películas ochenteras, y cuya vileza queda al descubierto con la sentencia final de Magneto: “I’ve been at […]