MiniReview: Shingeki no Kyojin (Attack on Titan)

Shingeki no Kyojin (Attack on Titan)

Debo confesar que no he cumplido cabalmente con mis deberes de otaku en el corto plazo, he pecado de flojera e indiferencia al punto que hasta hace muy poco el animé más reciente que había visto se estrenó en 2006. Pero este año me encontré con Shingeki No Kiojin, una historia que me funciona en tantos niveles que quiero reivindicarme y prometerte al J-God que no volveré a apartarme de mi camino, además de compartir con ustedes este comentario.

Attack On Titan

 

La historia de Eren, Mikasa y Armin comienza cuando se registra, luego de 100 años de paz, un nuevo ataque de los Titanes (humanoides gigantes que tienen como Hobby comer personas), facilitado por el Titán Colosal que con sus más de 60 metros de altura, logra destruir uno de los tres muros que protegen esta nueva civilización. Los titanes surgieron un siglo antes y, frente a la incapacidad de respuesta de la humanidad, terminaron por arrinconar a los sobrevivientes en esta suerte de mini país trás las murallas. Y es a partir de este ataque que Eren debe adelantar su sueño de convertirse en soldado de la Legión de Reconocimiento, grupo de elite encargado de explorar e investigar en terreno a los Titanes, para llevar a cabo el total exterminio de los monstruos y poder cobrar venganza.

 

Eren Jaeger
Eren Jaeger

Y hasta aquí nada particularmente atractivo, pero lo bueno está por venir. Porque bien podría uno hacer un alcance entre los discursos morales que nos da Eren y la teoría de la voluntad de poder en Nietzsche y créanme, no estarían muy alejados, pero antes que eso -e inmediatamente después de la premura por la supervivencia- yace un problema bastante más superficial e inmediato; la cuestión de la libertad y de la voluntad para conquistarla. Y es que entre “salvar al mundo”, “hacer justicia” y “proteger a los que amas” (que son todos tópicos bien frecuentes en el animé) el espíritu feroz de Eren y la curiosidad inocente de Armin son un gesto por hacer notar que no nacimos para vivir tras un muro, al contrario, dicho gesto representa una fuerza que es histórica y que nos ha permitido todo aquello que llamamos innovación.

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A pesar de llevar sólo 14 episodios emitidos, ya comenzamos a sentir esta tensión entre el impulso primero hacia la libertad y la nueva necesidad de conquistarla. Y en fondo de todo yace, por supuesto, un conflicto que es político, el del cambio social como necesidad -y no como el berrinche de una mujer despechada como aparece tristemente en The Dark Night Rises- ahora que el esconderse tras los muros ha dejado de ser una opción para todos salvo los poderosos (quienes viven en el corazón de la civilización, trás el más interior de los muros), y la mezquindad y cobardía de los líderes. Pero tampoco nos engañemos, no es esta una historia de revolución popular, al menos no hasta aquí, sino la de una generación de jóvenes soldados que nacieron en tiempos de properidad y que frente al ataque, cansados del temor que les inculcaron sus padres, deciden dar un paso al frente y luchar, pero no sin pagar un muy alto precio.

Por otro lado, la animación es muy bonita aunque tiene sus momentos de ahorro que evidencian que el presupuesto no es el más óptimo pero aún así, logra el impacto que busca. La serie despega bien y, salvo por uno que otro capítulo “relleno” a los que estarán habituados todos aquellos asiduos al animé en general (Dios nos libre de esa tortura que fueron los 38257815 episodios de Dragon Ball Z saga Majin Boo), avanza revelando pistas sobre el misterio de los titanes y aquello en lo que se parecen más o menos a nosotros. Ahora, entre tanta ficción post apocalíptica deberíamos hacernos la pregunta qué es lo que realmente nos asusta, y no puedo evitar decir que entre zombies y titanes parece que se trata de una versión corrupta de nosotros mismos.

 

Titan
Titan

Este miedo, la incapacidad de los gobernantes para ocuparse del bien común y la necesidad por luchar, impulsados por la triada Eren-Mikasa-Armin, cada uno representando los valores Fuerza-Habilidad-Inteligencia respectivamente, son las cosas que más rescato de esta Shingeki No Kiojin, que me atrevo a decir es uno de los mejores animés del último tiempo y de las mejores series 2013 en general, así es que no sea tímido y atrévase con ella, que aún está a tiempo de ponerse al día.