En Horse Girl Sarah (Alison Brie), es una mujer que pasa su tiempo trabajando en una tienda de tejidos y pinturas, su vida es rutinaria, y contiene pequeñas alegrías, la TV y su caballo.; solitaria y con problemas para hacer amigos, su mejor amiga es una yegua que ya no le pertenece. Con una historia familiar de problemas mentales, nos adentramos en la vida de Sarah y vamos conociendo sus demonios.

La salud mental, la depresión, la locura y los caballos en Horse Girl

La primera parte de Horse Girl se nos presenta como la típica película sobre la mujer tímida y solitaria, con problemas para relacionarse, luego, nos adentramos en las pesadillas de Sarah y vemos como el mundo va colapsando en si mismo (como en la secuencia de Incepción, pero sin tanta grandiosidad, sino más bien indie y de bajo presupuesto) si la primera parte se esfuerza (quizás demasiado) en presentarnos un personaje por el cual podemos sentir empatía (a pesar, o quizás por, sus problemas) el resto de la película se esfuerza por mostrarnos un persona poco querible, insufrible y por lo mismo mucho más real, porque si no puedes ver las grietas y terrores en alguien, es porque no estás los suficientemente cerca; y es en la parte final en la que estamos realmente cerca de Sarah, casi que nos recostamos con ella y sufrimos las pesadillas.

 

 

Y hay una puerta en medio del mar

 

Les ha pasado que no pueden ver la bandera roja que tienen en frente? La bandera que les indica peligro? Le pasa a Sarah comienza lentamente a caer en el espiral de la locura, y nadie es capaz de darse cuenta, toman por excentricidades los signos de su enfermedad,  muchas veces es más fácil no creer o no darse por enterados frente al grito de ayuda que se presenta.

 

Para terminar Horse Girl, no es una obra maestra, sino es una película de Netflix y para Netflix es decir, es una película de mediana calidad, que se puede ver sin ponerle demasiada atención, es una película para ver mientras cenas o miras las historias de tus amigos en Instagram, y no lo digo como un insulto, sino todo lo contrario, todo mi imaginario cinematográfico se generó gracias a las películas B que daban en las tardes de Cine, es interesante ver como Netflix y otras plataformas de streaming siguen apuntando a lo suficientemente bueno, justo por sobre la linea de lo mediocre.

 

 

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Cristóbal Sepúlveda-Plaza A veces escribo de cine y series. Me encuentra en Instagram como @usuarionumero42