escrita y dirigida por Terrence Malick

A Hidden Life marca el «regreso» de Malick al cine narrativo. Después de una serie de entregas experimentales muy criticadas, Malick optó por contar la historia de Franz Jägerstätter, un campesino austríaco que, fiel a sus principios y su fe, fue un objetor de conciencia ante el advenimiento del nazismo.

Un hombre de familia, simple y cristiano, Franz es reclutado durante la II GM para pelear por Hitler – a quien debe jurarle lealtad. Pero esto contradice sus principios, y la historia examina el cómo esto le trae conflictos familiares y ostracismo comunitario.

Franz, un hombre de familia.

Es una obra en extremo contemplativa, revisitando muchos de los temas y ruminancias por los que Malick es conocido: la coexistencia de la belleza (paisaje natural) y el mal (habitantes/visitantes), el rol de la fe y el espíritu humano. Hay muchas similitudes con Silence, la obra de Scorsese que cuestiona incisivamente la integridad del espíritu, y ante qué pruebas puede o no ceder. Como tal, A Hidden Life tiene profundas raíces religiosas, sin caer en los peligros del proselitismo reductivo. Si bien su duración es indulgente, permite decantar las reflexiones y el peso emocional de su historia, guiando al espectador hasta un final tremendamente conmovedor.

A Hidden Life se estrena en salas este 13 de febrero.

Tags:
Realizador de Cine & TV y sucedáneo de crítico. Mi premio Oscar sigue retenido en aduana.