Desde que Capaldi fue anunciado como el 12° Doctor sabíamos que sería una temporada de fuertes cambios, cambios no obstante necesarios para un reboot que comenzaba a evidenciar fisuras severas y tenía al Doctor amarrado a un carácter más de galán que de Time Lord. Con cinco episodios emitidos ya podemos hacer nuestros primeros diagnósticos y proyecciones de lo que le espera a nuestro Doctor durante esta octava temporada.

Los villanos actúan como espejo.

Los villanos actúan como espejo.

Probablemente, el principal problema del cómo se venía tratando la relación Doctah/companion tenga que ver con que es una serie «nueva» que apunta a generaciones que no están necesariamente familiarizadas con las antiguas andanzas del Doctor, por lo que ese ingenuo coqueteo iniciado por T Davis y encarnado en Eccleston fue escalando progresivamente -intensificándose con Tennant y haciéndose insostenible con Matt Smith (todo cambió el día en que vimos los oblicuos del Doctor)- hasta comprometer demasiado el sino de sus relaciones con sus acompañantes. Creando una tensión que se colaba por todas partes y comenzaba a hacer notorios los muchos parches argumentales con los que Moffat intentaba contrarrestar  lo inevitable.

La regeneración de Capaldi marca entonces no sólo una nueva etapa en la vida del Doctor sino también en la serie, y es por eso que en Deep Breath (nos) le anuncia a Clara que no es su novio, pero al mismo tiempo se pregunta a sí mismo por qué escogió ese nuevo rostro, qué es lo que está tratando de decirse, inquietud que parece ser el leitmotiv de la temporada. Es lógico que si el 12° Doctor comienza definiéndose por que lo que no es su gran cruzada sea comprender lo que es, y que para ello deba revisitar su pasado. Durante estos cinco episodios, cada uno de los enfrentamientos del Doctor con un nuevo enemigo/amenaza operan como espejo mostrándole un lado de sí mismo; su determinismo al asegurar que no existe tal cosa como «un buen dalek» en Into de Dalek, sus semejanzas con Danny el Soldado en Listen y su ya no metafórico enfrentamiento con El Arquitecto en Time Heist, conflicto exacerbado además por la aparición de Danny Pink (un ex soldado con un pasado que lo atormenta), de Missy y de esta misteriosa «Tierra Prometida».

Homenaje a los subtítulos esclarecedores de tumblr.

Homenaje a los subtítulos esclarecedores de tumblr.

Pero en su relación con Clara el Doctor se topa además que aquel que le gustaría ser, y en su desapego forzado choca con una compañera que parece no necesitarlo debiendo ceder e incluso derivando en la competencia infantil que vimos en Robot of Sherwood y la competencia imaginaria con esta «cita» sin rostro que parece estar acaparando la atención de Clara. Hasta aquí estamos aún en presencia de un Doctor errático y de una compañera que atraviesa por una crisis tipo-Hannah-Montana, comenzando a reevaluar la viabilidad de congeniar ambos estilos de vida (la promo de The Caretaker promete indagar más en dicha tensión), cuestión que puede ser un modo de reforzar el conflicto central o de construir el pronosticado fin de la era Oswald. 

De todos modos, la efectividad de este «nuevo tono» y de la era Oswald es algo que no podremos juzgar al menos hasta el especial de navidad (que ya confirmó varias de sus estrellas invitadas, entre ellas Nick Frost) pero dada la densidad del conflicto y amplio espectro de emociones que ya empieza a mostrar el Doctor, queda claro que necesitaban las habilidades de Capaldi quien hasta ahora ha sabido combinar aventuras y ensimismamiento, además de la amargura y sarcasmo con el que intenta maquillar incertidumbre.

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Como dicen por allí, sólo una chica emo que escucha The Cure, le gusta el animé, las mascotas, el cine y la filosofía, con tendencias adictivas a las series de TV y las papitas.