Uniéndose a la ya vasta familia de películas adaptadas de novelas sobre sociedades distópicas y postapocalípticas cuya única esperanza recae en la juventud temeraria, esta semana se estrena Maze Runner (Correr o Morir) del director debutante Wes Ball y basada en los best sellers escritos por James Dashner. 

Minho (Ki Hong Lee) y  Thomas (Dylan O'Brien) liderando la tropa.

Minho (Ki Hong Lee) y Thomas (Dylan O’Brien) liderando la tropa.

El relato sigue las vicisitudes sufridas por un amnésico Thomas (Dylan O’Brien), quien despierta en una suerte de oasis cercado por imponentes murallas diseñadas para protegerlos del más allá amenazante y/o para mantenerlos prisioneros. El lugar es habitado por un grupo de saludables jóvenes (únicamente hombres, el apocalipsis no es excusa para alterar el curso de la heteronormatividad) que conviven pacíficamente, colaborando mutuamente en una sociedad sustentada en la autopreservación y la división del trabajo. El grupo es dirigido por Alby (Aml Ameen) -el primero en llegar- quien le explica al recién llegado las normas de convivencia y una vaga descripción sobre qué es el laberinto y el cómo está resguardado por los grievers (criaturas monstruosas cuya picadura es mortal).

Por supuesto Thomas no es como el resto de los muchachos, su curiosidad y confusión lo llevan a hacer todo lo posible por encontrar la verdad sobre quién es él, qué es el área y cuál es la finalidad del laberinto. Su espíritu emancipador choca con el conservadurismo de algunos de sus nuevos compañeros pero lo convierten en candidato perfecto para unirse a la tropas de exploración los corredores, grupo de élite encargados de explorar el laberinto en busca de una salida cuyo líder es el atlético Minho (Ki Hong Lee). El ímpetu revolucionario de Thomas lleva a una serie de tragedias que molestan a quienes los enviaron allí, situación que culmina con el arribo de Teresa (Kaya Scodelario) que no sólo viene a perturbar la cuidada separación de géneros sino que trae consigo una nota que advierte ser la última enviada.

El advenimiento de Teresa (Kaya Scodelario).

El advenimiento de Teresa (Kaya Scodelario).

A pesar de cumplir con todos los cánones de este (accidentado) género, posee la virtud de mantenernos en la misma oscuridad que a sus protagonistas por lo que nos es posible conectar mejor con la fraternidad y el idealismo estilo The Goonies, además de ahorrarnos -de momento- el sufrimiento del romance adolescente autoimpuesto. Tristemente, no alcanza a dibujar al resto del equipo con la misma tridimensionalidad que a su protagonista, lo que resulta en que personajes con potencial como Newt (Thomas Brodie-Sangster), Gally (Will Poulter), Teresa y Minho ocupen posiciones más bien funcionales y accesorias, reforzando la figura mesiánica de Thomas.

Todo lo cual resulta en una película oscura, que nos muestra el poder que descansa en la administración de la información y la tan odiada premisa ‘el fin justifica los medios‘ y que, a diferencia de los goonies, prueba que la ingenuidad infantil y la amistad no son siempre suficientes para superar la opresión.  

 

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Como dicen por allí, sólo una chica emo que escucha The Cure, le gusta el animé, las mascotas, el cine y la filosofía, con tendencias adictivas a las series de TV y las papitas.