Joker


Alimentada por la sinrazón del agitado panorama político contemporáneo y con una vocación casi foucaultiana por hacer aparecer  a los sin voz, Joker augura que en tiempos tumultuosos héroes y villanos nacen por igual. Y lo que resulta más inquietante: que cualquiera de ellos puede erigirse como el símbolo mesiánico que canaliza el descontento de los que estamos abajo. 

Un discurso poderoso para una película que desde el principio se esfuerza -a veces demasiado- por aparecer ante el fatigado ojo del fanático como algo completamente distinto a todo lo que ya ha visto. En el  espacio de las mega producciones cinematográficas sobre superhéroes, el DCU parece ser el menos coherente y es su misma falta de consistencia lo que permite la existencia de Joker; esta película rara, triste, violenta y al mismo tiempo. hermosa. No olvidemos que el caos es también un catalizador de la creatividad y Joker prueba todo lo bueno que puede surgir cuando liberamos a las historias de esa prisión que son la producción estandarizada y la serialización. 

Joker, y sus referencias

Joker es también, en sus mejores momentos, el matrimonio perfecto entre la indignación incendiaria de Taxi Driver y  el humor fútil de The King of Comedy. Y por esto propongo un minuto de silencio y reflexión para agradecerle a las deidades correspondiente, la existencia de don Martin Scorsese. Todd Phillips exprime al máximo estos dos grandes referentes aunque culmina por inclinarse hacia la tragedia más que al humor. 

Joker

Phillips tiene además la difícil tarea de fijar el compás moral de la película. Y de poner límites sobre qué tanta glorificación merece recibir un asesino capaz de colgarse de cualquier consigna, por justa que sea, para justificar la violencia. Una empresa difícil y de la que Phillips no sale del todo airoso, pero una debilidad casi invisible al lado del Joker de Joaquin Phoenix que nos hace sentir que su versión del villano es la conclusión inevitable de sus mejores trabajos anteriores. 

Al final, si tuviéramos que poner a Joker en una balanza entre las películas de superhéroes hechas con receta y, las pocas películas originales que alcanzan a nacer, se inclinaría indiscutiblemente hacia ésta última. Infinitamente mejor que todo lo que que hemos visto del subgénero en más o menos 10 años, pero aún así, lejos de la valentía emancipatoria de otra joya estrenada este año: Parasite. 

Pero con todo, una película para ver en el cine, en silencio, con los ojos y el corazón abiertos.