Gemini, el misterio de la vida

Gemini dirigidas por Aaron Kantz tiene ese toque lincheano, del mundo subterráneo que se escapa de la apariencia de lo normal, de lo común y corriente, de lo que está más allá de la apariencia, siguiendo esta línea Gemini en momentos nos recuerda Lost Highway, una versión en clave de thriller que intenta demostrar lo absurdo de la vida basada en las apariencias.
Así el director ocupa el asesinato como excusa para transitar por distintos estadios de manera lenta, en la cual la puesta en escena y el uso de la cámara tratar de compensar la falta vida y energía de los personajes, pero esto no debe ser tomado como un punto en contra, al contrario es el punto, es la representación de como lo banal y básico han reemplazado las cosas importantes en nuestra vida; así las grandes revelaciones ya no llegan por medio de oráculos o promesas, sino que por medio de la representación mediatizada -lease la TV y los smartphones- y los personajes carecen de la fuerza vital, y son más guiados por una fuerza misteriosa que nos e deje aprehender. Ni siquiera la investigación al estilo detectivesca del cine neo-noir parece real, sino que es una simple (re)presentación que queda marcada por el uso de la gabardina. Si ud es feminista -o cree en algún ismo- puede realizar una lectura de Gemini como representación de las mujeres como el misterio fundamental de la vida, algo imposible de describir pero aún así maravilloso.
Gemini
Gemini
Termina así siendo Gemini una película que hay que ver con tiempo, en la cual la decoración y lo donde suceden los hechos son tanto o más importante que los hechos mismos y la representación de estos.