The Predator: El Irónico Reboot de Shane Black

¿Qué tanto se acuerdan del Depredador de Schwarzenegger y Carl Wethers? Una pregunta que cobra relevancia considerando que The Predador no recolecta esa estética nostálgica y explotada hasta el cansancio en las ficciones contemporáneas. Tampoco pretende justificar con grandilocuentes secuencias de acción y efectos especiales su existencia como reencarnación forzada de una franquicia icónica. No, este reboot de Shane Black nos devuelve personajes unidimensionales, chistes malos, el sexismo, el mismo sentido tóxico de masculinidad que a la larga prueba su absoluta inutilidad porque no se derrota al depredador con la fuerza sino con el ingenio, todos elementos constitutivos del ethos del clásico ochentero y varios otras producciones coetáneas.

Con una sinopsis genérica, porque realmente cualquier narrativa es más una excusa para ver al Depredador que otra cosa, la película se centra en un alienígena fugitivo y la improbable división a cargo de McKenna (Boyd Holbrook) junto a un grupo de veteranos con problemas psiquiátricos que se unen para combatir a los invasores, enseñarnos algo sobre camaradería y revivir “glorias pasadas”. A McKenna se le opone rápidamente Traeger (Sterling K. Brown) en una relación que busca reproducir la antigua dinámica entre Dutch y Dillon, y que especialmente K. Brown parece disfrutar al máximo.

the predatorReproduciendo casi plano a plano el inicio de la versión del ’87, The Predador anuncia desde el comienzo su nula intención de tomarse en serio a sí misma. Una invitación que nos extiende a través de toda la película, especialmente cuando da explicaciones vagas con pretensión de profundidad sobre la absurda razón de la invasión de depredadores. Algo genérico sobre intervención genética y crítica ecológica, como el 90% de las megaproducciones de la última década. Humor autoparódico que abarca incluso la denominación de nuestra criatura espacial quien, como bien advierte la doctora Bracket (Olivia Munn), es más un pescador deportivo que mata por placer y no por necesidad, pero no hay franquicia millonaria que sobreviva a ese nombre.

Todos los involucrados están al tanto de las otras veces en que los depredadores han visitado nuestro planeta. En este sentido, The Predator continúa el relato inaugurado en los ochentas y no pretende construir de cero la mitología. Y, a juzgar por el final, es posible suponer que no pretende ponerle punto final (veremos si los números la acompañan). Porque al final, aunque la película se cree más ingeniosa de lo que es en realidad, cumple con el propósito instaurado desde la primera: entretener. Recordándonos además, que negación que se esconde en la nostalgia evidenciando la ficción de que todo tiempo pasado fue mejor.

the predator - jacob tremblay
Jacob Tremblay es Rory McKenna, el hijo genio del soldado. Porque por supuesto que tiene que haber un niño genio.

The Predator llega a nuestras salas este 13 de Septiembre.