MANIAC: La (ni tan) Graciosa Nueva Serie de Netflix

Emma Stone y Jonah Hill rescatan al lémur de una ancianita moribunda. Emma Stone y Jonah Hill se infiltran en la fiesta de Sally Field para robar el final inédito de Don Quijote. Pero sobre todo, Emma Stone y Jonah Hill participan en la prueba de un fármaco para conseguir drogas, dinero y felicidad. Porque esta es la premisa inicial de Maniac: dos personas que en la búsqueda de resolución se encuentran a sí mismos, y el uno al otro.

Annie se siente culpable y Owen se siente invisible. Idénticamente miserables, resultan sujetos más o menos ideales para las pruebas de Neberdinela compañía que intenta erradicar la tristeza con tres pastillas. Recordar el evento más traumático, confrontarlo y resolverlo son los pasos propuestos por la compañía para curar la depresión en una instalación y con una tecnología retro que está a medio camino entre Total Recall (la de Verhoeven, por supuesto) y Legion. Aunque bastante más cercana al imaginario de la serie de FX.

LEER MÁS: Lo Mejor de la 5° Temporada de Bojack Horseman

A ratos genuinamente graciosa (la escena de Sally Field tratando de abrazar a su hijo se me viene a la mente) pero en suma mucho más emotiva, la producción de 10 episodios de Patrick Somerville y Cary Joji Fukunaga es una mixtura buenas intenciones y astucias formales. “Quizá el universo no sólo sea caos” reflexiona Annie hacia el final. Y del mismo modo en que el vínculo entre ambos va haciéndoles sentido conforme avanzan los episodios, Maniac gana consistencia al unir en su episodio final todas las piezas aparentemente inconexas. Entregándonos lo que mismo que Neberdine promete a sus pacientes (resolución, no drogas).

ManiacFukunaga disfruta y saca el máximo provecho al tránsito entre géneros. La historia de Annie y Owen, y de cómo encuentran la forma de entrar en la vida del otro en las circunstancias más inverosímiles, es narrada con peculiar diversidad con un tono cargado al humor absurdo y una importante presencia de la tecnología.

 

Es quizá esto último, el cómo nuestra interacción con los aparatos que creamos nos definen y arroja luces de lo que somos, lo que hace posible trazar paralelos – poco favorables para la producción de Netflix– entre Maniac y  The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy. ¿Se acuerdan esa vez que Arthur Dent le pide a la nave espacial en la que viaja que le haga una taza de té y la nave decide dejar de proveer gravedad y todos los otros servicios básicos para retirarse a aprender qué es el té y cómo prepararlo? Esto es exactamente de lo que carece Maniac. Ese sentido del absurdo que nos permite comprender no sólo que la vida no tiene sentido (o sea sí, es 42) sino que aquel sentido que decidimos asignarle es derechamente ridículo.

maniac - emma stone y jonah hill

Y no es que no trate, la computadora a cargo de procesar los datos de la investigación ha sido dotada de cierto sentido de empatía que le permite captar las sutilezas del espectro de emociones humanas, detectar cuando hay un problema y prevenir alguna catástrofe. Para una serie que juega con la falta de orden y la tendencia al caos, Maniac a menudo opta por explicar y asignar propósitos a sus acontecimientos. Revelando su convencionalidad primordial.

Por supuesto que su finalidad es otra, se concentra en el viaje emocional de sus protagonistas y en cómo nadie está realmente “sano” en términos emocionales. En cómo el mundo no está estructurado para que dicha salud sea posible. Pero para una producción que descansa mayormente en la ciencia ficción, tampoco constituye con firmeza ninguna reflexión sobre el orden en que se inscriben estas disfuncionales sensibilidades. El problema de Maniac es que no alcanza a ser tan graciosa como “La Guía…” (o Dirk Gently, disponible también en Netflix) ni tan inteligente como Brazil.

Los 10 episodios Maniac ya están disponibles en Netflix.

Comentarios