Para celebrar el cumpleaños del querido robot gigante Toei Animations nos entrega Mazinger Z Infinity. La película, a cargo de Junji Shimizu, rinde homenaje de la mejor manera al material original de Go Nagai (producción que se suma a otro de los remake una de sus obras, Devilman Crybaby actualmente en Netflix) rememorando los épicos enfrentamientos sin perder de vista el corazón de sus protagonistas y sus vínculos.

Varios años después de las heróicas batallas peleadas por Koji, gracias a la energía fotónica el mundo habita un clima de paz la que, como es de esperar, es interrumpida primero con el descubrimiento de un nuevo robot mucho más poderoso que nuestro buen amigo, y luego con la llegada de Dr. Hell. La paz ha convertido a los robots en herramientas de trabajo o en piezas de museo, incluso Kabuto ha dejado de pilotear para seguir los pasos de su familia y convertirse en científico. Por eso, en los pocos momentos reflexivos de la película se levanta la pregunta por la razón de ser de Mazinger -y por extensión, del género del que es parte- y el rol presuntamente esencial que formaría la guerra en nuestra historia.

Mazinger Z Infinity

Pero la gracia de Mazinger z Infinity está en saber articular con precisión la nostalgia con lo actual. No tiene miedo de introducir el 3D en un imaginario fundado en las dos dimensiones, ni de moderar sus cuotas de humor caractérico y que hoy parecen obsoletas. Y al mismo tiempo, nos abruma con recuerdos, como la acertada participación de Ichiro Mizuki. Una película que sabe exponer todas aquellas cosas tan reconocibles de la sensibilidad nipona, y del género mecha, con tal propiedad que pareciera que llega para reclamar su corona indiscutida.

Mazinger Z Infinity se estrena en salas, con funciones en japonés subtitulada y en español, el 5 de Abril.