Vile (2011) #TerrorIndie


Vile (2011) #TerrorIndie

Luego de ver Wind River, quise saber más de la carrera de Taylor Sheridan como  director, Vile es su opera prima, una película de bajo presupuesto de terror que es una mezcla entre Saw, y muchos clichés que en realidad no se esfuerza por ser algo más que una carta de  amor a las películas por de los ochentas, esas donde habían sangre y gritos y chicas guapas.

Un pequeño corte

En Vile, no hay chicas guapas -he hecho el cast es bastante clase D- sin embrago hay gritos por montones y mucha, mucha sangre, es una de esas películas para ver en la noche cuando estás solo, pero antes hay que asegurarse que los vecinos no escuchen o van a llegar los reclamos por ruidos molestos.

Vile, hay que dar hasta que duela

Dos parejas de amigos van a pasar un fin de semana romántico en el campo. Al volver hacia sus casas paran a ayudar a una desconocida y es aquí donde las cosas se complican. El peor error que podían cometer fue ese. Las dos parejas despertaran en una habitación con otras cuatro personas desconocidas. Desde allí en adelante deben torturarse entre ellos para que los secuestradores obtengan una sustancia que segrega el cuerpo humano cuando este siente dolor intenso.

Allí se plantea el thriller que tanto le gusta a Sheridan, donde es que se marca el límite entre los que harás por sobrevivir, lo que harás por ayudar a los que quieres y amas y lo que harás por la propia supervivencia. Los dramas y el conflicto ocurren entre las escenas de torturas que en ocasiones muestran de manera  explicita pero en muchas otras vemos la reacción a lo horrendo, lo que quizás es el gran acierto visual  de la película que nos obliga a preguntarnos que tanto somos capaces de dar por los demás, que tanto estamos dispuestos a sacrificar por el resto.