Mother!


Mother!

Donde algunos desmenuzan grandilocuentes metáforas religiosas otros hallan sentidas críticas medioambientales, también están aquellos que denuncian a Aronofsky por pretencioso, y que se ofenden de lo que consideran un intento por abarcar la naturaleza del hombre con retazos de citas cinematográficas. Pero las conflictuadas reacciones a Mother! y los múltiples modos de leerla sólo parecen alimentar el vigor de una película que disfruta de su polisemia y de la confusión que despierta en nosotros.

Para ser honesta, mi primera reacción a Mother! fue una satisfacción casi infantil. Me pillé sonriéndole porque sentí que de la historia más vieja de todas, esa de la carnicería que son las relaciones familiares, Aronofsky se había atrevido a proponer parámetros interpretativos para toda la carnicería que parece ser nuestra historia, subrayando nuestra propia incompletitud como la condición primordial de toda necesidad de cambio, y esa imposibilidad de permanecer satisfechos como la madre de todas las guerras. Pero no la sentí pomposa, y quizá lo más importante, no la sentí como un sermón.

De hecho, lo primero que pensé fue que no quería escribir este review. Quería mantener esa experiencia sólo para mí, y por una vez dejar de intentar explicar lo que vi. Así que más que una aclaración sobre lo que Mother! significa, lo que quiero es compartir un poco del ejercicio que creo que nos invita a hacer. Porque sí, están todos esos símbolos religiosos, todas esas citas pictóricas -que nos recuerdan un poco a lo que Lars Von Trier hizo en Melancholia– y cinematográficas, hay paganismo, egoísmo, comunismo, e idolatría pero por sobre todo hay dos personas despedazándose.

Mother! - Jennifer Lawrence

¡Nunca es suficiente! Es una frase que se escucha con frecuencia, cuando aquella mujer (Michelle Pfeiffer) intenta explicarle a Ella (Jennifer Lawrence) los sinsabores de la maternidad y por supuesto, cuando Ella cuestiona la necesidad de Él (Javier Bardem) por sentir la admiración de los anónimos. Me parece que la cámara nauseabunda de Matthew Libatique sirve no sólo para replicar la solitaria angustia de la heroína traicionada por su amado con ya vimos en Rosemary´s Baby sino también para mantenernos dentro de la casa. Y el encierro funciona como un modo de obligarnos a mirar dentro, primero de la casa de Ellos, y después en la nuestra.

En Mother! la infertilidad creativa de Él opera como castigo para Ella. Porque si él no es capaz de escribir poesía ¿Por qué debería permitir que su mujer engendre vida? Y al mismo tiempo ¿acaso esa casa a la que llaman paraíso no es también una bien adornada prisión? Entonces, la gran pregunta que creo deberíamos intentar contestar es ¿dónde está la trampa?

Y mientras la crisis escalaba no podía dejar de pensar en todas las veces en que me ha angustiado el imperativo “ser feliz”. No porque quiera romantizar la tristeza (aunque puede que lo haya hecho más de una vez, en especial durante mi adolescencia emo), sino porque “ser feliz” es menos un lienzo en blanco listo para que vertamos sobre él nuestros sueños y más un camino predeterminado con metas bastantes fijas. Una casa en un determinado lugar y con unas determinadas medidas, mascotas, hijos (opcionales pero no mutuamente excluyentes), tiempo para viajar y audescubrirnos, y por supuesto, una carrera exitosa. Pero muy particularmente, la idea de que existe una sola persona allá afuera capaz de llenar todas tus necesidades sin importar lo mucho que cambien con los años, y con la que podrás sentirte completo.

Esta es la reflexión que me obligó a hacer Mother! y que quería compartir con ustedes. ¿Qué tal si no sólo habla del planeta como una madre metafórica, sino también de nuestras propias madres? Esas mujeres que nos ha dado todo -literalmente, desde el calcio de sus huesos- pero cuyo amor nunca nos basta y a penas podemos las dejamos atrás para buscar la adoración ajena, la admiración profesional, los likes virtuales. Pero también ¿no es nuestra incapacidad para lidiar con nuestras propias angustias el combustible de las violencias sociales? Esa seguridad de rebaño que buscamos al proyectar en ciertas figuras públicas los ideales valóricos que nosotros mismos no estamos dispuestos a encarnar, y que nos tiene consumiendo la vida y la historias de otros como un sucedáneo para no tener que reparar las nuestras.

Mother! Jennifer Lawrence

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