#SANFIC13 – Robar a Rodin


#SANFIC13 – Robar a Rodin

Robar a Rodin: Una mañana de junio de 2005, los guardias del Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, notaron que una millonaria escultura de Auguste Rodin, había sido robada. 24 horas después del suceso un tímido estudiante de arte regresa la pieza argumentando que la había robado como parte de un proyecto artístico en que quería comprobar que “una obra de arte estaba más presente no estando”. Pasada una década de este suceso, artistas, abogados, teóricos y el propio protagonista del robo reviven este episodio artístico-delictual a través de este documental articulado como un absurdo relato detectivesco que nos permite ironizar sobre el estado del arte contemporáneo y las contradicciones del quehacer artístico.

La película dirigida por Cristóbal Valenzuela y producida por María Paz González se estrenará comercialmente en cines el 2 de noviembre de este año. Robar a Rodin trata de uno de esos sucesos extraños, que uno dice sólo pueden suceder solo en Chile, solo pasa en Chile, tiene que solo suceder en Chile. En Robar a Rodin recordamos y nos encontramos con Luis Onfray Fabres (quien ahora se hace llamar Luis Fabres) el ladrón de arte más famoso de Chile, el ladrón que en cierto modo le hizo un favor a Chile, pues gracias a su acto delictual la explosión de Rodin se transformó en una de las más vistas en la historia de Museo Nacional de Bellas Artes.

La pregunta que busca poner en la mente la película es fue solo un robo, o realmente había una idea -un mensaje politico-artistico- detrás del acto. Sin embargo, en esa pretensión, y a raíz del tono juguetón -llegando a caer en lo infantil- de la película, esta sufre lo mismo que los actos de Onfray Fabres, es decir, se con vierte más en una anécdota que en una reflexión, más en un entretenimiento que en un pensamiento, en una historia, un mito, un cuento flocklorico más que un comentario crítico.

En resume Robar a Rodin termina siendo un momento entretenido, sin que de el se pueda decir mucho más.