Baby Driver – En Cartelera


Baby Driver – En Cartelera

¿Se acuerdan que hace 2356 Mejores “Películas de Mundo” atrás, estábamos todos enamorados de La La Land? Bueno, Edgar Wright se las arregla para convertir un musical romántico en una película de persecución de autos con Baby Driver, plano secuencia magistral incluido. Una película que como todos sus trabajos previos, está hecha por amor a las películas (y un poquito por bronca contra los grandes estudios y sus franquicias de fórmula).

Baby Driver - Kevin Spacey

Baby es el joven-prodigio-lacónico-dependiente-de-su-ipod que se enamora de la ingenua-pero-temeraria-mesera, Debora, pero no puede concretar su amor hasta pagar la deuda que tiene pendiente con el-capo-del-crimen, Doc, quien lo emplea como conductor en cada uno de sus grandes asaltos.

Más allá de su fachada ondera, los motivos y objetivos de su protagonista son claros: salvar el día y quedarse con la chiquilla. Sin embargo, Wright compensa la superficialidad plástica de sus personajes con la densidad material de los efectos prácticos que, en conjunto con una edición y una musicalidad en literal sincronía con cada set piece, hacen de Baby Driver una experiencia completa. Por eso, si quiere aprender a hacer películas vea ésto y ahórrese el arancel:

 

Como en Shaun of the Dead, aquí también tenemos una secuencia de zapping que es todo un ejemplo de montaje. Como Hot Fuzz, también tenemos aquí una introducción de personaje que requiere casi de cero diálogo. Pero a pesar de las muchas similitudes de Baby Driver con episodios previos en la cinematografía de Wright, aquí, la construcción del aislamiento de Baby le permite tocar notas más íntimas en su visitado esquema del protagonista que a pesar de contar con gente que ama es incapaz de comunicar sus emociones.

La cercanía que desarrollamos con Baby -gracias a los esfuerzos de Wright por hacernos sentir la adrenalina de la persecusión tanto como las molestias de vivir con tinnitus- lo distancian de los héroes que le preceden, como el célebre Nicholas Angel. Dotando a la película, que es por sobre todo una película de acción hecha por un devoto del género, de una grata emocionalidad.

 

La impecable manufactura de Baby Driver es simultáneamente prueba de la destreza de Edgar Wright y de la necesidad de seguir haciendo buenas películas capaces de sostenerse más allá del marketing y la promesa de más de lo mismo.

Baby Driver ya está en cartelera.