Twin Peaks Tercera Temporada – Reflexiones y Especulaciones


Twin Peaks Tercera Temporada – Reflexiones y Especulaciones

Cabezas que vuelan, pollos asados que bailan, troncos como oráculos, son todas buenas razones para catalogar el imaginario de David Lynch como excéntrico. Al menos, dentro de los márgenes permitidos por el cine de industria. Excentricidades que debutaran en televisión hace más de 25 años, con la primera parte de Twin Peaks. Hoy, la explotación de la nostalgia y la falta de originalidad son culpables en igual magnitud del regreso de la serie de culto, cuyos dos primeros episodios fueron un refrescante recordatorio que al universo lynchiano aún le quedan rincones por explorar.

 

A los protagonistas de Lynch, en especial a las mujeres, la inocencia les es arrebatada por la fuerza. En Twin Peaks, Bob y la Black Lodge se convierten en los vehículos perfectos para hacer visible esta violencia y la perversidad inherente al hombre que a menudo nos aparece como explícita, en las noticias, en las películas carentes de imaginación, o al interior de nuestros hogares. Lo descomunal de nuestra naturaleza, la sexualidad y el deseo dislocados, el abuso, el sometimiento, son parte del mundo subterráneo que, para el ojo entrenado, deja huellas en la superficie. Como bien lo ilustra la secuencia inicial en Blue Velvet.

A Laura Palmer la vamos conociendo de a poco, y pronto entendemos que su historia se desarrolla en esta contraposición entre la belleza aparente y la monstruosidad subyacente. En lo que hay de pesadilla dentro del sueño americano. El misterio de su muerte está cruzado por el gran secreto de su vida, del horror que aparece cuando se cierra la puerta y se apagan las luces. “¿Qué está mal con nosotros? Tenemos todo para ser felices” le pregunta James en su último encuentro, en Fire walk with me. Y esta es la fractura que le sirve de premisa a toda la serie: que tener todos los ingredientes no asegura la felicidad, que hay una falla de fábrica con la que no contábamos.

Twin Peaks Antes/Después

Twin Peaks- Bob & Cooper

Lo prometido es deuda, y la nueva Twin Peaks se sitúa exactamente a 25 años del final de su segunda temporada. Con el regreso de varios de sus protagonistas, y la adición de otros invitados especiales, la serie comienza con varias líneas dramáticas distintas.

El buen Dale Cooper continúa atrapado en la Black Lodge, recibiendo consejos de Mike y de “The Arm” (mutado a una de esas criaturas por las que David Lynch es famoso) mientras espera su liberación. Pero su doppelganger anda suelto en full modo Bob, y es el protagonista de varios de los homicidios durante los primeros dos episodios. No conocemos la total extensión de su plan para evitar su regreso a la Black Lodge (y probablemente nunca lleguemos a conocerlo del todo), pero sí se menciona a Phillip Jeffries (sniff) y al Mayor Briggs.

Twin Peaks- Patrick Fischler
Patrick Fischler en Las Vegas

Una breve escena nos advierte de la existencia de un vil magnate que tiene a Duncan Todd (Patrick Fischler) totalmente bajo su control. Y, quizá lo más interesante del estreno, una misteriosa caja que pertenece a un anónimo millonario en Nueva York y cuyo contenido es capaz de un par de cosas bastante aterradoras.

Aunque el conflicto principal (creo) se sitúa en la Black Logde, el inminente regreso de Cooper y la encarcelación de su doppelganger.

Twin Peaks y la sensibilidad del 2017.

 

La sensibilidad de las audiencias ha cambiado drásticamente desde los 90s, por esto, es necesario repensar la cinematografía de David Lynch.

Primero, la violencia contra la mujer está al centro de su obra. Dorothy Vallens, Lula Fortune y Laura Palmer protagonizan algunas de las más brutales escenas de tortura. Y los héroes masculinos -a menudo interpretados impecablemente por Kyle MacLachlan– se debaten entre el deseo de salvarlas y el de someterlas.

Para Henry Spencer, Jeffrey Beaumont, y  Dale Cooper, la gran pugna es saberse parte del grupo de los victimarios. Frente a esta confrontación, Lynch nos ofrece poco consuelo. Ni las víctimas se sobreponen a su situación enfrentando a sus victimarios, ni los potenciales victimarios logran derrotar a sus bestias internas y redimirse de sus imperfectas naturalezas.

Twin Peaks - Jennifer Jason Leigh
Jennifer Jason Leigh,  team “Bad Cooper”

Aquí, los finales felices están contaminados con esa pavorosa y palpable imperfección subterránea. Y es posible que en ciertos escenarios esta excesiva violencia que castiga la libido femenina -de la que Laura y Darya son víctimas directas- resulte ofensiva para quienes abogan por obras que no contribuyan a la victimización. Pero negar la catarsis bien puede ser una decisión estético-política que en última instancia dibuja el terror más realista.  Considerando que en la cotidianidad los finales felices son casi inexistentes, difícil creer que este mal sea sanado con un par de series en streaming. No digo que no sea un esfuerzo noble, necesario incluso, pero cuidado con el mito de la aguja hipodérmica y de otorgarle a las ficciones un poder más grande que su impacto objetivo.

Pero por sobretodo, cuidado con excluir inmediatamente toda estética que no se acomode inmediatamente con las demandas actuales. Sin detenerse a analizar, con rigurosidad, si se trata efectivamente de obras que buscan perpetuar injusticias o antes bien, denunciarlas.