Hot Girls Wanted: Turned On – En Netflix


Hot Girls Wanted: Turned On – En Netflix

Rashida Jones dirige el primer episodio de Hot Girl Wanted: Turned On, la nueva serie de Netflix derivada del documental de 2015. Women on top es una pregunta abierta sobre la posibilidad de una voz femenina en la industria del porno. A través del cine de Erika Lust y de la fotografía erótica de Holly Randall, la serie explora su primera reflexión importante: ¿puede existir empoderamiento femenino dentro de producciones que explotan la dominación?

Oferta-demanda, estrategias de campaña. Las urgencias creativas prosperan sólo en la medida en que los mercados lo permiten. Y la serie es lo suficientemente autoconsciente como para no hacer sentencias exactas sobre problemas tan complejos. Pero también existe un ánimo más conciliador, probablemente derivado de las críticas al documental por parte de los magnates de la industria, que resulta en capítulos más preocupados por las carencias que sustentan el deseo, antes que por denunciar abiertamente la brutalidad de las fantasías más lucrativas.

Así se abre una nueva arista de discusión,aquello que lo convierte en un negocio tan exitoso: la sexualidad de quienes estamos al otro lado de la pantalla.

Empoderamiento femenino y las camgirls

Actores recreando fantasías violentas con las que no se sienten cómodos, y al mismo tiempo, sometiendo sus cuerpos a la violencia que demanda la explicitez del porno. Camgirls que viajan al otro lado del planeta para conocer a sus seguidores más devotos, ex-chicos reality incapaces de intimar. Esta primera temporada es una reflexión sobre la intimidad -o la falta de intimidad-, sobre la soledad, y sobre la alienación. Retrata los dos extremos que hacen posible la existencia y el éxito de la pornografía: el ojo que mira, y el cuerpo que se exhibe, pero es la falta de conexión entre ambos donde la serie encuentra la clave.

Aquí los usuarios anónimos adquieren un rostro, una voz, una historia de vida. Como en Take Me Private, el quinto episodio, que comienza con el morbo del voyerismo y termina siendo una conmovedora historia de desamor. O en el desgarrador Don´t Stop Filming que narra las consecuencias reales de crímenes que se realizan gracias a las nuevas tecnologías, cuyo avance es más rápido que nuestro entendimiento de los medios, y de nosotros mismos.

Y las nuevas tecnologías le permiten a Hot Girl Wanted: Turned On, elevar un puente entre nuestras ansias de contacto humano y nuestra incapacidad de arriesgarnos. Una vez develadas las trampas del estereotipo, lo que nos queda son personas y relaciones. Esas relaciones que no somos capaces de soportar, por la densidad del cara a cara. Esas relaciones que decidimos abandonar por las fantasías virtuales -pornográficas o no-, que nos mantienen alimentándonos de experiencias vicarias porque no somos capaces de vivir con las consecuencias de las experiencias materiales.

Erika Lust en su estudio

Al final, a través de los portadores de estos cuerpos en exhibición, de aquellos que se preocupan de retratarlos, y de nosotros, los consumidores finales. La serie abre el espacio para una conversación sobre el afecto, el exitismo, y la falta de oportunidades. Arribando incluso a la paradoja entre la proliferación de plataformas y dispositivos que facilitan la comunicación, y el fracaso del diálogo.

Los primeros 6 episodios de Hot Girl Wated: Turned On ya están disponibles en Netflix.