Get Out – MiniReview


Get Out – MiniReview

En Get Out, Jordan Peele se atreve a mirar más allá de los paradigmas narrativos post 11 de septiembre, para denunciar la palpable violencia casera de Estados Unidos. Propone -con humor- que lo extraño no son los conflictos raciales sino el que recién hoy, los discursos de odio horroricen a los los jóvenes liberales. En una película que equilibra el terror subliminal de un país ahora públicamente dividido con ese humor impotente que convierte en risa la violencia de la que no puede defenderse.

Por eso, lo que inquieta a Chris (Daniel Kaluuya) en su visita a los suburbios es ese exceso de amabilidad, las grietas detrás del artificial servilismo de los empleados de los Armitage. Y no la autogratificante necesidad de sus suegros de gritar a viva voz que no son racistas, porque esta última es una máscara que ya conoce. Get Out tiene la ambición de ilustrar el miedo de toda una generación de librepensadores que despertaron un día en un país distinto, o mejor, que a lo They Live, son capaces de ver ahora lo que siempre existió tras la superficie.

La crítica de Peele es elocuente pero para amortiguar su mordacidad está el sarcasmo. Ese que aleja a Get Out de la desesperación de Rosemary’s Baby para acercarla al ingenio de Hot Fuzz, aunque algo se pierda en la mezcla porque al final, importa más la catarsis que la verosimilitud. Aún así, el gran valor de la película está devolverle al género su vocación lacaniana, sustituyendo los efectismos con un vínculo al mundo actual y a los temores (ni tan) actuales.

get out

El terror en Get Out no proviene sólo de la experiencia de la alteridad, ni de la ya visitada premisa de la narratología criminal adjudicada a la raza, es un zoom in a lo que subyace bajo las impecables cifras de los estándares de vida del barrio de Rose (Allison Williams): la lógica de la explotación que lo hace posible. La moral de esa aristocracia que devora y pretende, para extender su propia vida, explotar la de sus esclavos incluso después de la muerte. Y para ello expone los temores y deseos de los blancos anunciados ya en el cine de Griffith. Es lógico entonces, que después de décadas de igualdad mezquina, artificial, el último estadio de la esclavitud sea el tener que rendir sus cuerpos para continuar ensanchando la calidad de vida de los patronos.

Get Out (¡Huye!) ya está en nuestra cartelera.