Las Chicas del Cable – Estreno Netflix


Las Chicas del Cable – Estreno Netflix

Las Chicas del Cable ocurre en 1928, cuando la compañía de teléfonos abre su nueva casa central en Madrid. Es allí donde se reúnen las cuatro protagonistas de esta historia, las cuatro mujeres llegan a la capital española -por distintos motivos- y son contratadas como operadoras de la centralita telefónica. En esta ciudad, rodeadas por un ambiente de progreso y modernidad, las mujeres se ven envueltas en celos, envidia y traición, así como también por el éxito, la amistad y el amor en el camino que las llevará a cumplir sus sueños.

Las Chicas Del Cable

Las chicas del cable es la primera serie española original de Netflix.

Sigue la estructura -narrativa y visual- de una teleserie, más que de una serie (o lo que se llama serie-épica-en-streaming) “Las chicas de cable” en ese sentido, es una serie con un alto valor de producción (el arte es muy bueno) pero que se desarrolla de una forma que no necesita ser vista -en el sentido de ser mirada y observada con completa atención- sino que puede ser escuchada -es más una serie de fondo, ruido blanco mientras se realiza alguna otra actividad, como hacer el aseo, lavar, planchar o revisar el tuitear.

Quizá el mayor problema, y que impide detenerse y entrar en el mundo de la serie es que carece de verosimilitud desde el primer momento. La historia de los amantes que son separadas y se reencuentran años después, es una historia que TVN y su área dramática han utilizado por mucho tiempo, una historia que sigue siendo desarrollada -con distintos matices- en la nueva área dramática de Mega y que probablemente todos los que nacimos después de 1980 ya hemos visto en alguna de nuestras onces familiares pegados al TV, mientras la mamá, la tía o la  abuela se pierden en su ilusión, igual que el abuelo o el tío se pueden en El Comisario Rex, MacGyver o el fútbol dominical -cuando el fútbol era trasmitido en TV abierta- ésta imposibilidad de verosimilitud impide que entremos en el mundo de la compañía de teléfonos, impide que nos preocupemos por Lidia, Marga, Carlota, y Ángeles, en sus luchas contra el sistema oligárquico, la compañía y el patriarcado.