Estreno: John Wick 2


Estreno: John Wick 2

La sola secuencia inicial de John Wick 2 basta para prescindir de películas de acción por el resto del 2017. Así de buena es. Chad Stahelski repite paso por paso lo que se hizo bien en la primera, y se las arregla para entregarnos más y mejores despliegues de Gun fu con el toque justo de humor. Así nos ahorra el trabajo de reírnos de su absurdo, quedando libres para disfrutar sin culpa del suspenso.

Keanu Reeves vuelve como el lacónico pero imparable ex-asesino, para terminar lo que comenzó en la primera parte. Aunque esta vez no es la venganza sino el deber quien lo llama. Un pacto hecho hace años con un alto jerarca de la organización criminal que fue su alma mater es el que lo obliga a regresar. Un deber que no puede eludir incluso después que lo vemos enterrar su pasado -literalmente-, porque los medios de persuasión de Santino D’Antonio (Riccardo Scamarcio) resultan ser muy efectivos. Tanto que John debe viajar a Europa y enfrentarse a colegas en calidad de visita.

Dos horas peleas y chistes rápidos que entretienen al punto de hacernos olvidar que ya lo que vimos el 2014. El entrenado ojo de Stahelski y el exuberante gusto de Dan Laustsen se conjugan y componen la rica identidad visual de John Wick que separa a la franquicia de otras entregas más pobres. El trabajo de iluminación, sumado a las locaciones italianas nos recuerdan lo que es; una mezcla de cine de artes marciales con lo mejor de Argento.

Laustsen, te prendo velas

Incorporar códigos visuales desde los videojuegos al cine ha probado ser una empresa exitosa y necesaria para mantener el interés de las nuevas generaciones. Tristemente, no podemos decir lo mismo de las adaptaciones cinematográficas de juegos. Pero en John Wick 2 vemos cómo la capacidad de emular las vistas tipo shooter hace que por un momento se nos olvide que estamos en el cine y queramos agarrar los controles. Un efecto de inmersión que es posible por la bien calculada sincronía entre montaje y música (especialmente funcional en las sencuencias cuando la última es diegética).

Pero el ingenio de construir una narración cargada a la imagen es que puedes restarle diálogo a los personajes. Que, seamos honestos, nunca son demasiado interesantes en las películas de acción, ni la fortaleza del trabajo de Revees. Y si a esto le agregamos la cantidad justa de referencias, como una reunión en pantalla de Laurence Fishburne y Keanu, el resultado es el nacimiento de una franquicia que vale la pena seguir.

“Cualquier parecido con Hey Arnold! es pura coincidencia”

Una secuela que excede las expectativas de los devotos. Y para las aún no conversos, la primera parte está disponible en Netflix, aún tienen tiempo de ponerse al día antes de que llegue a nuestra cartelera, el próximo jueves 16.