Tower, la crudeza de la recreación [MiniReview]

Tower, 2016

Tower, la crudeza de la recreación [MiniReview]

Tower es un documental que le debe mucho a Waltz With Bashir (2008), toma prestada parte de su estética y de su crudeza, y lo lleva a terreno norteamericano. Pero no por esto Tower es un refrito. Tower brilla en sus colores propios, por ser capaz de entender que hay historias que deben ser contadas de forma diferente.

Tower, la crudeza de la recreación

En épocas de re-inicios y re-imaginaciones es difícil encontrarse con buenas películas, películas que recuerden que el cine antes de un éxito comercial es una forma de arte, y como arte debe explorar las posibilidades que el medio -o el formato- le ofrecen. Dicho este debo admitir que Tower es el documental más extraño que he visto en esta temporada de premios, y al mismo tiempo, es el documental que más me ha emocionado. Me emociona por su tratamiento inteligente y su historia conmovedora, me emociona porque en estos 90 minutos puedo ver genialidad, al mismo tiempo que puedo verme y sentirme reflejado en sus personajes. Enfrentar tus miedos, vencer el pánico y terror. Eso que los griegos llaman  catarsis, y se supone es la finalidad de una obra artística.
Tower es una mezcla de animación, testimonio, e imágenes de archivo que se combinan para relatar los eventos sucedidos en la Universidad de Texas el 1 de Agosto de 1966 cuando un hombre armado mató a 16 personas.
Tower, un excelente documental
Tower, un excelente documental
Quiero recalcar que esto sucedió antes que existiera Marlyn Manson. Los videojuegos violentos. O todo a lo que culpamos en Columbine.
“La historia es cíclica y quienes no conocen la historia están obligados a repetirla” es un cliché, pero existe  una razón por la cual las oraciones -o párrafos si prefieres- se convierten en clichés, es porque son pertinentes y su pertinencia en reiteradas ocasiones los convierte en universales.
Tower no es un documental difícil de ver, porque lo que relata es terrible, pero en lo terrible y tremendo (que no es lo mismo que tremebundo) yace la visión de Keith Maitland quien convierte lo terrible en visualidad pura.