Nocturnal Animals [MiniReview]


Nocturnal Animals [MiniReview]

Nocturnal Animals habla sobre la ficción. Cuando la realidad no se ajusta a lo que buscamos o deseamos, podemos recurrir a la ficción. La ficción puede ser un consuelo y al mismo tiempo (y lo sabe bien Marvel) un objeto de consumo. La ficción puede salvar, puede también puede matar. Ya lo saben Bukowski y Lennon respectivamente. Pero la ficción también puede ser venganza. Palos y piedras pueden romperte los huesos, pero las palabras. La palabras se quedan para siempre, y cuando provienen desde lo más profundo de la existencia, de la experiencia más primordial, cuando son más crueles es cuando son más trascendentes.

 

Nocturnal Animals, La frivolidad

Fuera del tema de la venganza, de la ficción, de la frame story, de la novela que sale del corazón y la pluma del protagonista, Animales Nocturnos circula por el mundo de la frivolidad, por el mundo de las personas tan privilegiadas que son incapaces de disfrutar sus propios privilegios, el hastío y el aburrimiento abundan acá, sin el sentido cínico y burlesco que Breat Easton Ellis imprime a sus personajes, acá todos los personajes son de cartón, unidimensionales, la construcción más rica de personajes es la que ocurre en la novela, y entonces nos asalta la pregunta: ¿Vemos películas para escapar a nuestra existencia? ¿O vemos películas para enriquecer nuestras experiencias?

Dicho esto hay que decir que Nocturnal Animals es un película fría, incluso frígida, que no es capaz de contarnos la historia que marca a los personajes, sino de contarlos el desenlace. Del mismo modo que las grandes cadenas de producción nos entregan secuelas, precuelas y spin-off, Tom Ford, quien se hizo conocido por A Single Man, nos entrega el final de una historia del cual solo conocemos el principio por recuerdos y los recuerdos son falibles.

Pero la escritura no lo es. Si tuviera que elegir, cortaría toda la parte fuera de la historia del protagonista, y sería una gran película.