[Estreno] Assassin´s Creed, videojuegos vs películas

Sentarse a ver una película y sentarse a jugar un videojuego están lejos de ser lo mismo. Una película nos da tiempo para desarrollar una respuesta emocional y cuando termina, nos deja a solas con esas emociones. Pero un videojuego te obliga a participar, a completar una tarea, a movilizar la historia controlando al protagonista ¿Por qué alguien que disfruta actuar en nombre de los protagonistas de un juego querría sentarse inmóvil y simplemente observar una adaptación al cine? si alguno de ustedes entiende, por favor explíquenme.

Lo que sí está claro es la motivación de las casas productoras: seguir levantando franquicias que aseguren por años la prosperidad financiera del estudio de turno. Y esta es la verdad sobre Assassin´s Creed: 115 minutos de estilizados escenarios digitales y vistas panorámicas que emulan las perspectivas del juego mientras Fassbender -a menudo sin polera- recuerda la tumultuosa vida de su antepasado, Aguilar, encargado de proteger La Manzana (el símbolo del pecado original, no de la compañía de softwares y equipos electrónicos) de la Inquisición española, porque NADIE ESPERA A LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA:

En otras palabras, una película de acción. Con sus set pieces, sus diálogos infradesarrollados, sus plot holes  y un cast más que sobrecalificado. Una película que puede o no hacerle justicia al juego -eso es algo que los fans juzgarán-, pero que como superproducción de acción comparte con el resto de sus pares contemporáneas, las mismas virtudes y los mismos vicios. Secuencias de acción entretenidas gracias a planos breves y un montaje acelerado (qué bueno que el credo de asesinos dominaba el antiguo arte del parkour para escapar de los templarios); una premisa que casi alcanza un valor político real enfrentando el determinismo biológico y la voluntad, la paz de la diferencia versus la del sometimiento; y un intento genuino por emular la estética de los juegos. Así como personajes que existen sólo para mover la trama de A a B, y un montón de trucos forzados del guión que sólo demuestran su pobreza.

Hay un aspecto en el que Assassin´s Creed La Película, coincide con el juego: la promesa de que no tenemos que conformarnos con nuestra vida, que podemos ser libres -al menos temporalmente- viviendo la vida de otro, de algún personaje de ficción, o de alguno de nuestros antepasados históricamente relevantes. Si es escapismo lo que buscan, bienvenidos.

Fassy, conversemos. Sé que todos tenemos que pagar cuentas pero entre X-Men: Apocalypse y ésta, me estoy preocupando…

Pero la señora anticuada y severa que hay en mí me obliga a proponerles otro camino. A propósito de la diferencia entre arte y entretenimiento, Debray escribe: “La imagen de cine hace grave a lo ligero, la imagen de video hace ligera la gravedad”. Aquí, “video” y lo que hoy conocemos como “contenido” son homologables, y sin ánimos de dar lecciones sobre la trascendencia del arte versus el sometimiento que provoca la industria del entretenimiento, créanme que estoy más que consciente de que no todas las películas pueden ser 2001 Space Odyssey (aunque que bonito sería). Les propongo que nos preguntemos qué clase de películas queremos ¿queremos un cine que desafíe nuestra inteligencia, nos comprometa emocionalmente y nos impela a ser críticos con nuestra propia realidad, íntima, histórica, política? ¿o queremos continuar alimentando una industria cuyos ejecutivos nos miran con condescendencia, a veces incluso con desprecio, esforzándose el mínimo por producir contenido “suficiente”, pero nunca “bueno”? Humildemente les digo, creo que esta es nuestra propia cruzada.