3 Originales de Netflix que deberías ver

Todos sabemos lo fácil que es perderse en el inmenso catalogo de Netflix, por eso, hoy te presento 3 Originales de Netflix que deberías ver, esta selección está basada en gustos personales, sin embargo, creo  que es una buena selección para pasar los días de invierno.

House Of Cards

Ya desde su primera temporada en 2013, House Of Cards nos sorprendió con su estilo y temática. Adaptada desde el libro del mismo nombre y la serie original inglesa, la serie cuenta como productor ejecutivo a David Fincher, quien también es el director los primeros dos episodios, además de “prestar” su estética para la serie completa; House of Cards se ha convertido en un roble, presentando historias complejas y completas que desarrollan personajes que se mueven por aspectos más grises de la moralidad y las esferas del poder político.

Grace and Frankie
Grace and Frankie

Grace And Frankie

La segunda temporada de Grace And Frankie se estrenó hace un par de meses, y nos sorprendió, si existe un denominador común en las producciones originales de Netflix, a parte del cariño que le imprimen a cada una, esa es la diversidad. Aventurarse a entregar libertades creativas a equipos “especializados” en construir contenidos que por cuestiones de formato comercial no tienen cabida en el mundo de la tv lineal, es probablemente una de sus mayores virtudes. Y Grace & Frankie es una de las tantas producciones que le entrega una voz a un grupo más bien invisible. Las complicaciones en la relación entre Robert y Sol, los conflictos no resueltos entre Sol y Frankie, y entre Grace y Robert, pero sobre todo, el gran elefante blanco de la imagen que cada uno construyó de sí mismo frente al resto, y como es necesario derribarla para seguir adelante.

Beasts of No Nation
Beasts of No Nation

Beasts of No Nation

La primera película original del servicio de streaming es un relato que pone a prueba nuestra tolerancia a la frustración y nuestra empatía al negarnos la catarsis. Porque se trata de un mundo de infinitos grises, pero sobretodo, un contexto en que toda dignidad ha sido pulverizada, dando paso a un horror tan avasallador que no hay condición de posibilidad para ningún tipo de heroísmo, un mundo en que los camiones de voluntarios pasan junto a Agu y el resto de los niños-soldados, impotentes, y en que los trabajadores sociales se ven sobrepasados por traumas que sin incapaces de tratar, porque no existe literatura suficiente para reconstruir los espíritus quebrantados.