The Diary of a Teenage Girl #AntiOscar

The Diary of a Teenage Girl, narra la historia de Minnie Goetze una adolescente de 15 años. Proveniente de una familia disfuncional, que siente la necesidad de terminar su virginidad a pesar de la inseguridad y baja autoestima que la abruman. Ambientada en los años 70’s, en la ciudad de San Francisco. Minnie vive con Charlotte, una madre que disfruta de las drogas, el sexo y el rock and roll, junto a su pareja, el bohemio Monroe, y su hermana menor:  Gretel. La vida de Minnie da un giro importante cuando conoce a Aline Kominsky, una dibujante de cómics underground, quién será la responsable de incidir en su percepción de la realidad.

Minnie
Minnie

 

The Diary of a Teenage Girl es una película independiente, realizada con bajo presupuesto comparado a las grandes producciones cinematográficas, y quizás por lo mismo olvidada por la academia en la reciente ceremonia de los Oscars ™, con un excelente elenco que se luce de principio a fin. Minnie (Bel Powley), con las hormonas disparadas y la curiosidad agazapada, decide seducir a Monroe (Alexander Skarsgard) quien le dobla la edad, cosa que da lo mismo al considerar lo increíblemente mino y estiloso que es. Charlotte (Kristen Wiig) sumergida en las drogas y la psicodelia deja de lado a Monroe, mientras su hija tiene toda su atención puesta en él. Entre tanta ebriedad y conversa, la tensión sexual crece hasta el punto en el cual la joven Minnie termina encontrándose a sí misma en los fluidos corporales de alguien más, dando inicio a una “relación” no saludable, pero sí muy adictiva.

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Aquí aparece la delgada línea que nos obliga a diferenciar: el amor, los afectos y la utilización. Una nena que sueña con encontrar un tipo que la ame de verdad, y la necesite como si fuera el oxígeno, alguien que la toque, y se la tire hasta decir basta. Por sobre todo Minnie, quiere probar y probarse, le urge que algo la remezca. Exudando esa sensualidad, los compañeritos de clase se fijan en ella y como estamos en los 70’s y el amor es libre.

Sin embargo la sensación de vacío persiste y obvio que se enamora de su padrastro, que insisto es demasiado guapo, nada que hacer ¿o sí? Cada intento por terminar la relación resulta imposible, a escondidas de su familia sigue con Monroe, pero como de partida era algo loco, llega un momento en que las situaciones se desvirtúan, perdiendo control y lucidez. Desde entonces la joven Minnie cae en un espiral de auto- descubrimiento y auto-destrucción que termina con la protagonistas aprendiendo varias lecciones, una de las fundamentales es que no es igual a su madre, para nada, y eso hace que se sienta orgullosa y feliz. Minnie maduró infinitamente más que mamá Charlotte.

Madre, Hija y Padrastro
Madre, Hija y Padrastro

 

La edición, fotografía y ambientación están bien logradas teniendo en cuenta que todo se desarrolla en los años setentas. Buen diseño de vestuario, lo mismo con los filtros de las grabaciones para darle ese tono vintage. Pero, sin duda lo que se robó mi atención  fue la realización y el manejo de motion graphics, intervenciones precisas que aportan todo el rato. La historia está bien narrada, al igual que el desarrollo de los personajes. La idea central a partir de una adolescente que necesita explorar junto a un hombre que le dobla la edad sin duda es atractiva y morbosa. Sin embargo, la película logra profundizar más allá del evidente plano sexual, súper intensa, emocional y apasionada como la protagonista, una adolescente que batalla por descubrir su propia definición de amor.