MiniReview: El Niño

Con cientos de estrenos disputando el título de la película más aterradora del año -aunque la mayoría asusta mucho menos que el nivel del debate en tiempos de campañas políticas- prácticamente no existe margen para innovar. El Niño posee todos los atributos comunes a su género: la locación, la tragedia familiar, el objeto “embrujado” y los jump scares, sobre todo los jumps scares, pero intenta hacer obvias las inconsistencia de su premisa aprovechándose de nuestras expectativas y desviar las miradas.

Greta (Lauren Cohan) conoce a los
Greta (Lauren Cohan) conoce a los Heelshire

Greta (Lauren Cohan), como tantas protagonistas antes que ella, quiere empezar de nuevo y poner su vida en orden por lo acepta dejar su país para cuidar al pequeño hijo de un matrimonio inglés que desea desesperadamente unas vacaciones. Pero como si la idea de tener que cuidar de niños desconocidos no fuese lo suficientemente desalentadora, lo que resulta preocupante del estilo de vida que lleva la familia Heelshire es que el pequeño Brahms es en realidad un muñeco de mirada punzante que espera a Greta con un petitorio que da cuenta de la estricta rutina de tareas que debe cumplir para mantenerlo contento, o al menos, es en lo que insisten sus padres.

Una vez que el señor y la señora Heelshire emprender su viaje, Greta hace todo lo que se espera de ella; faltar a todos los puntos de la lista, deambular por la casa a oscuras y en ropa interior, e iniciar un cuasi romance con el repartidor de víveres. Todo lo cual despierta la ira de Brahms, con quien nuestra protagonista termina desarrollando una extraña simpatía casi maternal que no obstante, no logra sobrevivir el último giro argumental, el momento en que vemos el verdadero rostro del difunto infante.

Obvio que es una buena idea ir a ver qué pasa.
Obvio que es una buena idea ir a ver qué pasa.

La película hace un esfuerzo por darle una vuelta a los clichés y construir para su desenlace una revelación que nos sorprenda, y que implica la mezcla de géneros. Convirtiendo a Greta en un personaje al que se le permite reírse de lo irrisorio de su situación, vocalizando en parte nuestras inquietudes como espectadores. Sin embargo, no consigue desarrollar en plenitud los dispositivo metalingüísticos con los que pretende jugar y por tanto se queda a medio camino, ni película de terror puramente efectista, ni auténtica autoparodia. Un estreno para ver en compañía, y con una restricción que lo hace especial para vacaciones.