En Streaming: Crouching Tiger, Hidden Dragon: Sword of Destiny

A más de una década del exitoso estreno de Crouching Tiger, Hidden Dragon, Netflix trae de vuelta parte de su imaginario en una nueva versión basada en la novela de Wang Dulu, Iron Knight, Silver Vase. Un ambicioso proyecto que se propone vivir bajo el recuerdo de la película dirigida por Ang Lee, misma que como producción extranjera cuenta con record de taquilla en EEUU y una paradigmática nominación a Mejor Película en los Premios Oscars, de los que se llevó varias estatuillas.

Shu Lien encuentra una discípula.
Shu Lien encuentra una discípula.

Con guión de John Fusco, la película dirigida por Yuen Woo-Pin intenta recrear parte de los vínculos emocionales y motivaciones que gobernaban a los personajes en la entrega anterior, pero también revivir aquellas secuencias de lucha tan características que fascinaron en su momento, a un público poco familiarizado con el wuxia. Cuenta la historia de Shu Lien (Michelle Yeoh, única miembro del cast anterior en regresar), y su intento por proteger la mítica espada del destino, en medio del caótico ambiente en que viven los distintos clanes de artes marciales. En el intento, decide entrenar a Snow Vase (Natasha Liu Bordizzo) que muestra interés en la espada y cuyo destino parece estar atado al de Tiefang (Harry Shum Jr), miembro del clan rival.

Sword of Destiny se convierte entonces en la historia de una espada con la capacidad de reunir y dividir a la vez, acercando a Shu Lien con aquel al que llaman Silent Wolf (Donnie Yen) y a Snow Vase con Tiefang, pero al mismo tiempo, encontrándose en el centro de una lucha entre clanes. Aún así, su vínculo con la película de Ang Lee le juega en contra porque a pesar de sus cuidadas coreografías, no logra estar a la altura de la exitosa producción del 2000.

Tiefang (Harry Shum Jr)
Tiefang (Harry Shum Jr)

El problema está en las modificaciones que introduce, la decisión de que la película sea hablada en inglés le imprime una lejanía con el género, y el uso excesivo de imágenes digitales le resta fuerza. Aunque lo más problemático es que su breve duración, cerca de 90 minutos, le impide desarrollar la interioridad de sus protagonistas -y sus antagonistas- con la profundidad necesaria para que conectemos con ellos en un nivel satisfactorio. Y el resultado es una película de artes marciales con tono épico y secuencias de acción entretenidas que, sin el peso del nombre con el que carga, podría ser un buen panorama de fin de semana.