Estreno: Una Buena Receta, Bradley Cooper Busca La Perfección Culinaria

John Wells regresa al banquillo de director en la pantalla grande con Una Buena Receta, drama culinario protagonizado por Bradley Cooper que narra el itinerario de un chef que años atrás formaba parte del círculo de promesas de la nueva cocina parisiense. Con guión de Steven Knight, la película ahonda en los obstáculos autoimpuestos por las dificultades sociales propias de la idea que tenemos de “ser un genio”, tormento al que Adam Jones (Cooper) intenta sobreponerse con la ayuda de un cast de primera línea en un estreno fácil de digerir y que llega a nuestras pantallas este jueves.

Bradley Copper y Emma Thompson.
Bradley Copper y Emma Thompson.

La inmadurez, el éxito prematuro y las presiones de un estilo de vida que -como sabemos gracias a tanta ficción y reality tv dedicados al género- amenaza con ser más que extenuante, arrastraron a Adam a los excesos propios de la irresponsabilidad y soberbia juveniles, tan comunes en una generación criada bajo la promesa de unicidad y éxito erigida por la cultura pop bajo el alero del capitalismo. Años después de haberlo perdido todo, Jones hace penitencia en algún puerto como tantos proletarios (aunque al contrario de la mayoría de ellos, su condición de asalariado mal pagado es opcional) y luego de cumplir su meta pelando miles de moluscos, decide que es tiempo de intentar revivir su carrera y conseguir la bendición de los finos paladares de los jueces del primer mundo.

Llega a Londres con nada más que su antigua reputación y sus años de abstinencia, intentando encontrar auspicio de Tony (Daniel Brühl) y encontrar un nuevo séquito que le permita alcanzar la tan preciada tercera estrella Michelin. Arrastrando vicios pasados, hace lo imposible para orquestar la cena perfecta que pruebe su vigencia y maestría ante los ojos de sus rivales y todos aquellos que se regocijaron con su caída, sólo para descubrir una desoladora verdad; dado que el mundo no gira alrededor de su minúscula existencia, ni sus archienemigos dedican sus horas a elaborar imbricados planes para contrarrestar su genio, ni sus empleados son máquinas de producción perfectamente dispuestos a seguir sus incuestionables deseos, grupo a quienes imagina como Los Siete Samuráis (aunque la película esté lejos del ingenio narrativo de Kurosawa), lo que revela sus exorbitantes pretensiones y elevada autoestima.

Daniel Brühl en otro rol tristemente desaprovechado
Daniel Brühl en otro rol tristemente desaprovechado

A pesar de tener la cocina como el centro de la vida de sus protagonistas, la película pierde la oportunidad de utilizarla como vehículo dramático del modo en que -por ejemplo- ocurre con Hannibal. Al mismo tiempo, el guión de Knight entrega demasiado espacio a la exposición obvia alejándose de las sutilezas de sus trabajos previos, particularmente la efectiva simpleza de Locke. La estructura evolutiva de la historia nos obliga a pensar en tantas historias de superación y crecimiento, y aunque Cooper sabe llevar la transformación de Jones es imposible no lamentar el poco espacio que resta para un reparto lleno de favoritos de la talla de Uma Thurman; Emma Thompson; Alicia Vikander; Sienna Miller y el propio Brühl.

Aún así, la película se da el lujo de retratar la magnitud paralizante que el terror al fracaso induce en una generación criada bajo el imperativo del éxito y la emancipación creativa. A pesar de sus lugares comunes, continúa siendo pertinente discutir sobre las expectativas que la romantización del rockstar indujo en nuestro ethos y cómo impacta la carrera de miles de jóvenes. Una Buena Receta es un drama poco pretencioso que aunque desaprovecha ingredientes que podrían haberla ubicado más arriba en la escala de medición de la calidad cinematográfica en la gran industria (entiéndase, que podrían haberle valido un par de nominaciones al Oscar) y por tanto, resultar insuficiente en los paladares de los “críticos” cumple con contar la redención de Adam Jones y su forzado camino a la madurez tocando temas de interés transversal.