The Walking Dead Temporada 6 ¿Cambiaron las Reglas del Juego en esta Mid-Season Finale?

Con apenas 8 episodios de su sexta temporada, The Walking Dead se las arregló para volver a suscitar discusiones y despertar temores a propósito del futuro de sus protagonistas, especialmente aquellos a quienes hemos acompañado desde el comienzo. El prolongado incidente de Glenn marca un antes y un después en lo que a las muertes se refiere, haciendo surgir una interrogante que lleva un tiempo haciendo eco entre los fans: ¿Existen personajes intocables?.

Hermoso trabajo con los walkers!
Hermoso trabajo con los walkers!

Duda que permanece sin respuesta luego del mid season finale de este domingo, un episodio centrado en el manejo de la crisis post invasión zombie que sufrió Alexandria luego de la caída del muro que la hizo famosa. Con Rick, Carl y Michonne haciendo lo posible por contener a los walkers y lidiar con la escasa aptitud de sus nuevos vecinos; Carol en un debate moral con Morgan; y Glenn buscando un modo de apagar el fuego, Start to Finish funciona más como una declaración de principios para los involucrados que como un mini final de temporada. Un capítulo lleno de resoluciones (muy en sincronía con la fecha) pero pobre en tensión, y que elude las responsabilidades y temores despertados luego del milagroso regreso de nuestro delivery boy favorito.

El despegue de la temporada fue impecable, flashbacks y amenazas constantes provenientes de todos los frentes imaginables aceleraron el tempo de una serie castigada en entregas pasadas, devolviéndole ese ritmo tipo tenemos-que-seguir-adelante-sin-importar-nada, mismo que, sumado al atractivo trabajo estético que individualiza y da personalidad a la mayoría de los walkers reforzando su militancia en el género, fue suficiente para restaurar nuestra fe. Oscilando entre grandes secuencias de acción y severos traumas emocionales, esta primera parte logra un equilibrio entre ambas que no veíamos desde hacía mucho.

Notas altas de lo que va de temporada.
Notas altas de lo que va de temporada.

El fracaso del plan de Rick por redirigir a los zombies hacia fuera del vecindario y la amenaza de los lobos bastó para concluir con relativa consistencia esta primera mitad, sin embargo, luego de la incertidumbre y duelo generalizado que provocó la situación de Glenn, la serie recayó en algunos de sus viejos vicios; reiterando los monólogos cliché sobre el lecho de muerte e insistiendo en la ineptitud de los residentes de Alexandria y en el fútil pacifismo de Morgar, ambos factores agravados por la indulgencia de los miembros del team Rick que deciden poner la otra mejilla justo ahora (excepto Carol, símbolo del pragmatismo), elevando nuestra frustración a niveles históricos.

Pero su mayor pecado, aquello que resulta paradigmático y preocupante es la frecuencia con que personajes principales escaparon sin rasguños a situaciones imposibles. Milagros tan convenientes que, aunque satisfacen nuestras aprehensiones fanáticas, socavan la credibilidad de la serie poniendo en suspenso uno de sus postulados constitutivos: nadie está a salvo. Llegado este punto debemos reconocer que los mejores momento de The Walking Dead han sido cuando nos rompe el corazón, y por ende, que sus periodos más flojos recaen en la dilatación innecesaria de las amenazas, y a partir de aquí reflexionar sobre los pros y contras del impacto del público y nuestras expectativas, tal cómo cuando vemos a alguna otra buena franquicia ser prolongada sólo para continuar explotando sus dividendos, es tiempo de cuestionarnos los motivos detrás de un cambio en las reglas a estas alturas de la serie, aunque por supuesto, no es necesario alarmarnos antes concluya la temporada.

#ChaoNicholas el mejor momento de la temporada
#ChaoNicholas el mejor momento de la temporada

Respecto a lo que sí podemos comentar, pese a la esperada resolución no hay mucho más que decir sobre el regreso de Glenn más allá de que hará lo posible por ayudar a Maggie y reconstruir Alexandria ahora que tiene a alguien a quien heredarle el mundo. Mientras que Rick asumió nuevamente su papel de guardián de la paz al intentar preservar la vida de todos aquellos a su cargo, aunque para triunfar primero deberá sobrevivir a la caminata de incógnito y el desequilibrio mental de los hijos de Jessie. Este es otro punto importante, ha sido una temporada cargada a los traumas y las crisis, tema ilustrado perfectamente por la secuencia inicial del capítulo que, en un gesto casi lynchiano, muestra la resistencia de Sam por conservar su inocencia mientras un ejército de hormigas destruye los restos de una galleta casera, último vestigio de un estilo de vida ahora extinto. Y su contraparte, la reacción de Carl -otro de los niños cuya inocencia le fue arrebatada por el horror- frente al ataque de Ron coronada por una sentencia dura pero cierta: “Look, I get it, my dad killed your dad. But you gotta know something: your dad was an asshole”, mostrando lo que espera en la otra vereda una vez que se atraviesan las inseguridades.

Ojalá Daryl recupere su motito.
Ojalá Daryl recupere su motito.

A pesar de las muchas líneas dramáticas en juego, el mejor momento del episodio se ubica fuera de él, en su escena post créditos, misma que muestra el encuentro de Daryl, Sasha y Abraham con un grupo de motoqueros iracundos que revelan estar al servicio de Negan (que ya sabemos será interpretado por Jeffrey Dean Morgan) mientras les exigen sumisión, en una escena que representa el real gancho para lo que se viene en la segunda parte. Un regreso que esperemos escape de la monótona lógica milagrosa de las constantes resurrecciones y cierre como se merece esta temporada.