In-Edit Nescafé 2015: Never Turn Your Back On Sparks


In-Edit Nescafé 2015: Never Turn Your Back On Sparks

El fan, esa figura problemática nacida en el seno de la cultura de masas, principal combustible de la sociedad de consumo, es el foco de Never Turn Your Back on Sparks. Un documental que reúne testimonios de la fanaticada de una de las bandas más influyentes en la industria musical y que no obstante, se ha mantenido más bien a la sombra de la misma, un relato en primera persona a través del cual el realizador israelí Pinchas Schatz pretende explorar las razones detrás de su propio fanatismo, y gracias al cual vamos descubriendo aquello que hace que la huella de los Sparks esté presente en la obra de tantos otros talentos. Y que forma parte de los seleccionados internacionales para esta 12ª versión del Festival In-Edit Nescafé . 

 

Siendo consecuente con la música de los hermanos Mael, la película de Schatz se rehúsa a seguir un relato lineal en el que las entrevistas vayan sumando hacia el clímax final y la confirmación de su tesis; Sparks es la mejor banda subvalorada de la historia. En cambio, se atreve a interconectar los testimonios a través de transiciones que operan como citas a la banda, y aborda cada entrevista de un modo completamente distinto sacando el mayor provecho a cada uno de sus entrevistados logrando generar intimidad y empatía hacia ellos y por extensión, hacia la música de Sparks. Testimonios que además nos permiten comprender lo que significaba ser fan en los tiempos anteriores a Tumblr, Reddit y las plataformas de fanarts, tiempos en que la adquisición del preciado disco significaba pequeñas aventuras llenas de sacrificios que sólo incrementan el valor sentimental hacia esas obras que acompañaron sus tardes juveniles. Un tipo de fanatismo comprometido, en el que convergía la ferviente militancia de décadas pasadas junto con la obsesión personalizante de la nuestra, y cuya intensidad merma en una época en la que todo lo que queremos se encuentra a un (o un par) de clics de distancia.

Por lo mismo, el documental escapa de la pulcra visualidad del HD recurriendo a una imagen con menos resolución pero más cariño, acentuando además la intimidad de aquellos que nos presentan sus experiencias. En vez de entretenerse intentando explicar el por qué una banda que ha ejercido una influencia tan amplia y transversal entre varios de los genios y estrellas de la escena musical ha sido tan poco apreciada masivamente, en su intento por recolectar las vivencias de otros fanáticos termina contestando una pregunta aún más esencial: ¿es el éxito indicativo de la calidad artística?. Este estilo más artesanal, sumado a la falta de estructura dramática clara tiene como ventaja el sentirse más cercano y honesto pero al mismo tiempo cae de vez en cuando en lo reiterativo y en la falta de ritmo aunque, dada su brevedad y lo atractivo de las ideas de presenta, son fallas perdonables.

A pesar de la presencia de nombres importantes como Joe Elliott y Tony Visconti, el gruesa de las historias son de personajes comunes -dentro de lo que cabe ser común para un fan de los Sparks- que nos cuentan la fluida comunicación que es posible tener con los hermanos quienes tienen gestos como el de enviarle un cover a una fanática como respuesta al cover que ella les había enviado. Detrás de ese velo optimista y aparentemente sencillo, la música de los Sparks es capaz de poner en problemas incluso a los intérpretes más avezados como cantantes de ópera, o incluso músicos de orquesta como relata Visconti, dueños de unos sonidos únicos y prácticamente irreplicables, como confiesa Elliott, mezcla de genialidad y trabajo.

Un documental sobre los fans de Sparks pero dirigido para todo el mundo; que no se distrae con la injusta subvaloración del grupo sino que celebra su capacidad de transformar la vida de sus fanáticos (fuerza transformadora a la que debería aspirar toda obra). Una película que aunque lejos de ser perfecta al menos logra ser íntima y generosa, especialmente dirigida para aquellos que nunca los hemos escuchado, aquellos que formamos parte de la segunda era del fanatismo, de la supremacía de los fandoms, y para aquellos enamorados de la música.

Próxima exhibición en In-Edit Nescafé 2015: Domingo 13 – 19:00 h. – GAM