Me & Earl & The Dying Girl: La identidad en los tiempos del Hipster


Me & Earl & The Dying Girl: La identidad en los tiempos del Hipster

Los hipster’s, y me baso en la definición entregada por wikipedia -el ente de mayor conocimiento a nivel de internet- son una subcultura moderna integrada por jóvenes de clase media – alta quienes se identifican con los movimientos independientes ya sea en música, films, y otras artes afines, su identidad se construye alrededor de la apropiación de elementos culturales que no les son propios; así podemos ver un resurgimiento de  las modas de los años 40, 50, 60, 70, y 80s acompañada de una mirada política más amplia, de una apertura de mente, y de cambios en el consumo de carbohidratos diarios. Para efectos de este artículo diré que: los hipster se apropian de objetos culturales y los descontextualizan esperando de esta forma crear una conexión entre ellos y el pasado que representan estos objetos culturales, pero al descontextualizarlos les restan todo valor histórico, pensando el valor histórico como el contexto socio-político-cultural-emocional de un objeto, y por lo mismo cualquier valor -no monetario- que el objeto posee.

¿Por qué es importante definir que es un hipster para este artículo?, porque Me & Earl & The Dying Girl es la última expresión del pastiche hispter y de la apropiación cultural vendida como estilo de vida propio.

 

Obvio que hay un gato
Obvio que hay un gato

Alfonso Gomez-Rejón dirige la película basada en el libro de Jesse Andrews que explora de manera muy liviana y divertida el mundo high school norteamericano, la película sigue la amistad de Greg, el introvertido-divertido-perdedor que intenta desaparecer del medio social en el que habita, es un inhabitante de las salas de clases, es la típica persona que no recuerdas si saludaste ayer, hoy, o antes de ayer. Pero la relativa comodidad de Greg se ve interrumpida cuando su madre lo obliga a pasar tiempo con Rachel -la niña moribunda- a la aventura se suma Earl, su mejor amigo y socio en la pequeña aventurar de crear “remakes” de clásicos de la historia del cine.

A Sockwork Orange, esas cosas pasan cuando quitas el contexto socio-politico a una obra
A Sockwork Orange, esas cosas pasan cuando quitas el contexto socio-politico a una obra

 

En los reviews que puede leer, la mayoría atribuía a los personajes cualidades que nunca se ven en pantalla, muchos los califican como lo más lejanos a los estereotipos de películas norteamericanas, sin embargo, en una aparente lejanía de los cánones establecidos por la industria norteamericana para la creación de personajes, se esconde algo aún más perverso, el uso de personajes como mejor catalizador de la historia y la construcción del protagonista bajo el viaje del héroe. Por lo mismo me parece preciso dar un pequeño análisis a los personajes

 

Greg quiere pasar desapercibido, tiene problemas sociales, sin embargo, es presentado como el gran héroe en la película, su viaje no es tan marcado como el de Luke en Una Nueva Esperanza, no se ocupan cada uno de los 12 pasos del héroe, sin embargo, el paralelo es obvio,  y al final de la película logra encontrar el verdadero valor de la amistad (el tema de la película) y la confianza necesaria para enfrentar el mundo en sus propios términos.

Rachel es el catalizador de la historia, es un plot-device en la misma forma que lo es Prim en Hunger Games, sin ellas la historia no se desarrollaría, Rachel tiene un poco más de profundidad y consistencia que Prim, de ella sabemos que tiene una madre, que su padres están divorciados, y claro tiene Leucemia y está muriendo. Mientras que Prim es un prop que se utiliza según las necesidades de la historia. El guionista y director pueden excusarse en que el no conocer al detalle a Rachel se justifica para que el descubrimiento postmortem sea más impactante, pero esto no funciona del todo y termina siendo un Descubrimiento Ex Machina.

Earl es el afroamericano de clase media baja que vive en la parte sub-urbanizada de la ciudad y quien a pesar de contar con la misma carga académica que Greg, y poseer su misma creatividad es representado como el personaje marginal e intelectualmente menos desarrollado del trío.

Establecido el rol que cada miembro cumple en la triada principal, podemos avanzar en los aspectos visuales de la película, quizás su elemento más interesante en tanto a través de ello logra un grado de pulcritud muy superior a sus contemporáneas, existe coherencia entre el mensaje de la película y su tratamiento visual, para esto Gomez-Rejón recurre a técnicas utilizadas por gente como Wes Anderson o Edgard Wright, y las lleva a un nuevo nivel de exactitud amplificando el estilo de ambos a través de movimientos de cámara firmes y mecánicos sumado al uso de lentes gran angulares durante la primera parte de la película que intentan implicar la amplitud del mundo frente a la pequeñez de sus protagonistas y su cotidianidad.

Rachel, está muriendo, pero su muerte transformara a su amigo en una mejor persona. Porque su muerte es parte del gran plan del Guionista.
Rachel está muriendo, pero su muerte transformará a su amigo en una mejor persona. Porque su muerte es parte del gran plan del Guionista.

Aquí es donde la propuesta del director se vuelve realmente interesante, consciente de su inconsistencia creativa, Gomez-Rejón crea la película que define la identidad hipster: plagada de elementos artísticos que por su puesta en escena misma, se vuelven pretenciosos e innecesarios, elementos que solo cumplen el rol de denotar el nivel de cultura que poseen los protagonistas -y por extensión, el director & equipo-. Es claro que los autores están más interesados en introducir la mayor cantidad de citas, notas, e imágenes posibles esperando que estás otorguen la densidad y profundidad de la cual su película/historia carece, de la misma forma que la cultura que reflejan en la película está obsesionada “por parecer culta”, por mostrar/aparentar un estatus que es inmostrable, por ver la mayor cantidad posible de películas de Truffaut, por saber citar a Sigmound Freud de memoria, por abrazar cada oscura referencia a objetos culturales de décadas pasadas sin pensar en el contexto que los dieron a luz o las proyecciones que pueden hacerse a partir de ellas sobre nuestra propia inmediatez, y sobretodo, por abrazar todo lo que en apariencia es distinto sin detenerse a identificar lo que se esconde tras las mismas.