Estreno : Los Juegos del Hambre Sinsajo Parte II

A un año de la abrupta pero obligada separación entre Katniss y Peeta, cortesía de los mecanismos de tortura del Presidente Snow, este jueves se estrena la segunda parte y final de Los Juegos del Hambre Sinsajo. Con un cast que ha madurado junto a sus personajes, sostenido por figuras senior del peso de Philip Seymour Hoffman, Julianne Moore y Woody Harrelson, llega el momento en que el Sinsajo se sacuda de los deberes impuestos por otros y termine, en sus propios términos, con el abuso que sostiene el sistema de privilegios que azota Panem.

La guerra llega a su fin.
La guerra llega a su fin, no sin considerables bajas.

Comienza con la planificación de avance de los rebeldes hacia el Capitolio, invasión que le parece inevitable incluso al propio Snow quien concentra sus fuerzas en entrampar al enemigo pero falla en identificar la real magnitud de quien ha estado a cargo del movimiento desde el comienzo. Mientras Katniss encuentra el modo de terminar definitivamente con la violencia, aunque le significa un desvío de las filas y enfrentan riesgos mucho mayores, al tiempo que decide si apostar o no por una exitosa recuperación de Peeta, y confiar en la nueva faceta pragmática de Gale como estratega en el ataque.

La película privilegia el viaje de su protagonista hacia la residencia presidencial antes que los enfrentamientos entre ejércitos, reemplazando las filas de los rebeldes luchando por la emancipación por el suspenso de las trampas puestas por Snow, bien conocidas por los sobrevivientes de los juegos, sin renunciar a la violencia inconcebible de la guerra, agregando secuencias más o menos explícitas -para un estreno MA14- de los horrores del combate, tomando un giro aún más oscuro que sus entregas anteriores pero perdiendo de vista la belleza de un pueblo organizado que aparece como una sola y avasalladora fuerza.

Snow se mantiene firme hasta el final.
Snow se mantiene firme hasta el final.

En cambio, la preocupación se centra en la manipulación mediática, en todas las molestias que se toman tanto rebeldes como oficialistas por construir puestas en escenas inspiradoras que muevan los ánimos de unos y otros. Por un lado el dueño de los medios, Snow, elevando a una categoría mitológica la maldad de los rebeldes, a quienes acusa de querer hacer desaparecer su estilo de vida, ese del que han estado excluidos desde el comienzo. Y por otro, la propaganda de Coin y Plutarch que continúa utilizando a Katniss como su principal bandera de lucha.

Lamentablemente, del mismo modo en que los protagonistas acusan a Snow de tratarlos a todos como peones de ajedrez (aunque hacia el final se despejan las dudas de si acaso estaba jugando solo), el guión trata a sus personajes como peones de la acción, manteniéndolos anclados a sus roles clásicos del tipo ayudante/obstáculo/catalizador cuestión que la dirección de Lawrence también fracasa en intentar contrarrestar. Con su entrega final la película nos recuerda su condición de superproducción y fantasía adolescente, sin poder despegar más allá ni concretar las promesas de sus predecesoras, particularmente Catching Fire.

Katniss, un rostro sacado de las masas, en palabras de Snow
Katniss, un rostro sacado de las masas, en palabras de Snow

La película hace un esfuerzo por involucrarnos en la desventura de Katniss pero no obstante, omite y esquiva los momentos de compromiso emocional y tensión más importantes para el personaje, restándole potencia a su clímax y por consiguiente, a su resolución. Otra de las personalidades poco favorecidas a pesar de la separación de Sinsajo en dos partes es la de Alma Coin, quien aún a través de los matices que le imprime Julianne Moore, sufre de las inconsistencias entre el antes y el después de la insurrección, flaqueando hacia el final.

Sin embargo, Sinsajo Parte II cumple con los fans de Suzanne Collins concentrándose en el trauma de niños criados en condiciones infrahumanas y empujados a una revolución que, como varias en nuestra historia, es un gesto de autoconservación y sobrevivencia. Enfatizando el instinto de Katniss antes que sus impulsos emocionales. Y dándole espacio para vivir su duelo hacia el final, en el momento que en que logra negociar con el trauma para poder tener una vida después de la tragedia. Siempre enfatizando la virtud de la individualidad, del tomar decisiones propias.

Finalmente, la película acumula más tragedias de las que somos capaces de asimilar, cuestión que también afecta a Katniss cuya emocionalidad se desata demasiado tarde, debilitando su transformación final. Aunque hace lo propio por narrar el fin de una era sin perder de vista la necesidad de las producciones de su tipo por entretener y entregarle al público los rasgos visibles de una franquicia a la que han acompañado en el cine durante ya cuatro años.