REVIUS.NET #MesDelterror – The Badadook (2014)


REVIUS.NET #MesDelterror – The Badadook (2014)

Porque el mes del terror no se puede vivir solo y la celebración de la vida/muerte es algo que debe realizarse en comunidad, invitamos a Camilo de REVIUS.NET a participar en nuestro especial. Tras el salto, su comentario a The Babadook.

 

Pueden leer a Camilo Rojas en REVIUS.NET
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La vida de Amelia Vanek (Essie Davis) no parece estar en un buen momento. El recuerdo constante de su esposo Oskar (Ben Winspear) fallecido hace 6 años la atormenta constantemente, y su pequeño hijo Samuel (Noah Wiseman) es el reflejo perfecto de la angustia y el dolor de su pérdida: no bastando con ser el recordatorio constante de la muerte de Oskar (ya que el accidente que le quitó la vida ocurrió cuando él la estaba conduciendo al hospital para que diera a luz), además su comportamiento hiperactivo y “anormal” está comenzando a causarle problemas a la gente que lo rodea, obsesionándose con un supuesto “monstruo” que lo persigue a él y a su madre.
Las cosas se ponen incluso peor cuando, una noche en particular, Sam elige el cuento que quiere que su madre le lea antes de dormir: un libro misterioso de tapa roja, sin autor conocido, y cuyo título es Mister Babadook…

 

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“The Babadook” es una película australiana, escrita y dirigida por Jennifer Kent. Si bien pertenece, a grandes rasgos, al género de “terror”, la verdad es que tanto en cuanto a su temática y a su estilo, va directamente en contra de los clichés que se han apoderado del género últimamente. Es una película que prescinde casi por completo de las “jumpscares” o asustadas repentinas, prefiriendo mantener una atmósfera de intranquilidad constante, como estando al borde del vacío y sin embargo, completamente imposibilitado de cambiar el curso de las cosas. El diseño de producción ayuda de sobremanera en hacer que dicha atmósfera sea efectiva: el interior de la casa de los Vanek parece estar desprovisto de color alguno, con tonos grises y blancos pálidos en abundancia, dándole el aspecto de un escenario extrañamente antiguo (casi blanco y negro) en un mundo donde hay colores, aún cuando éstos sean opacos. Aún más, ni la luz del día ni las escenas en exteriores se salvan de una paleta fría y opaca, como detrás de un blanquecino y mortífero velo.
El mismo aspecto de Amelia a lo largo del metraje nos cuenta la historia de su descenso, incluso si su punto de partida no es lo más alto – inicia la película viéndose desaliñada, falta de sueño, al borde de un ataque de nervios. La perspectiva de la película nos hace centrarnos en ella y su conflicto interno, simpatizando con su desgracia, sintiendo casi tanto como ella el peso de haberse quedado viuda y tener que criar a un pequeño dulce pero cada vez más intranquilo, cada vez más molesto.

 

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Allí es justamente donde reside la fuerza de “The Babadook”: es una película profundamente simbólica, preocupada más de examinar los efectos devastadores de un duelo (entiéndase: desconsuelo) interno de nunca acabar, que de conformarse a los estándares actuales. En ese sentido tiene más cercanía a “The Exorcist”, utilizando un profundo miedo existencial como base de su narrativa, que a “Paranormal Activity” y su millar de imitadores. En efecto, The Babadook” se nutre casi mayormente de los miedos y la ansiedad que una madre primeriza cualquiera puede albergar en su situación, pero también de la rabia y la amargura que nacen del mismo punto – particularmente cuando dicha maternidad puede llegar a sentirse más como una carga que una bendición.
En el mismo sentido, resulta hábil el cambio de “perspectiva” que la película lleva a cabo en su segunda mitad, pasando de empatizar con la tragedia de la madre, a verlo todo con los ojos inocentes de un niño en medio de una situación horripilante; esto es muestra del buen trabajo del pequeño Noah Wiseman, quien no tiene ningún problema (a pesar de su corta edad) en llevar una película a cuestas, actuando tanto como un objeto de constante irritación, víctima injusta y héroe impensado, a medida que avanza la película.

Sin embargo, “The Babadook” no alcanza la perfección que tanto prometía. Si bien el mensaje que intenta entregar (“dejarse dominar por el dolor y la rabia es peligroso para ti y para quienes te rodean”, en resumidas cuentas) es un poderoso y necesario, el problema está en que su conclusión es un tanto tosca, artificiosa, forzada. Se siente más como un final que debía ser por el mensaje que la película pretendía entregar que uno verdaderamente satisfactorio – probablemente por el discreto presupuesto con el que contó la producción (por lo que, en ese sentido, se le puede perdonar). Asimismo, el énfasis en un terror “psicológico” significa que, a menos que a uno le parezcan efectivas las temáticas de maternidad (tanto el amor como el odio) que abundan en la película, es difícil que ella termine asustando: es más, como ya mencionamos, una constante sensación de inquietud, de incomodidad, de que algo no anda bien. Sí hay escenas bien logradas, sin embargo: la primera escena de la lectura del libro “Mister Babadook”, la supuesta aparición del monstruo epónimo en una ventana, la escena del reporte de noticias sobre una madre y su hijo, la alucinación (sueño?) de Amelia sobre el Babadook con imágenes al estilo antiguo… no será una película que lisa y llanamente asuste, pero esas escenas y otras más sí al menos hacen que el espectador se inquiete.

 

El terror reside en la cotidianidad
El terror reside en la cotidianidad

Con todo, “The Babadook” es una película que merece ser vista, al menos una vez. Su propuesta más cerebral que inmediata la hace un antídoto apreciado dentro de un mar de películas genéricas derivadas de “The Blair Witch Project” y “Paranormal Activity”, trayendo consigo el recuerdo de una época en la que el género pretendía más que simplemente subir la adrenalina por unos instantes y sumergirlo todo en sangre y/o entrañas. Una gran actuación de ambos protagonistas, una distinguida presentación (particularmente para el relativo poco dinero con el que se hizo) y un buen mensaje permiten incluso compensar lo relativamente discreto del final. Una película oscura pero con una semilla de esperanza: incluso en nuestros momentos más aciagos, no debemos dejarnos dominar por aquella oscura e implacable parte de nosotros que solo ansía la destrucción.

-Camilo Rojas Revius.NET