#MesDelTerror – Paperhouse (1988)


#MesDelTerror – Paperhouse (1988)

Continuamos nuestro especial con una de las películas favoritas del maestro del terror Stephen King. Ahora que tengo tu atención, Paperhouse es una película sobre Anna, una niña de 13 años, quien sufre una extraña serie de fiebres y desmayos, durante estos momentos de pérdida de consciencia tienes visiones sobre la casa de papel que dibujó y decide experimentar con este poder, algo que tendrá consecuencias inesperadas.

Anna si que puede decir: This is my design
Anna si que puede decir: This is my design

Los dibujos de Anna se vuelven reales cada vez que ella pierde el conocimiento, lo que lleva a una niña solitaria y enfermiza a experimentar con las distintas cosas que cree que necesita para ser feliz, desde un amigo a una máquina de helados, pasando por un computador y una radio grotescamente grande. Los dibujos de Anna van en escalada hasta que dibuja a su padre, pero quien aparece en el papel o en el mundo de los sueños, no es él

 

Yo, también el di mi primer beso a uno de mis dibujos
Yo también le di mi primer beso a uno de mis dibujos

Lo que sucede después es una clase magistral de terror psicológico, de manejo del lenguaje visual claustrofóbico, horrendo, contado desde la perspectiva de una niña asustada e indefensa. Excelente en foto, arte y montaje, algo deficiente en efectos visuales, pero un defecto que le entrega personalidad a la película. Paperhouse es una de esas películas redondas, fáciles y exquisitas de ver, que merecen un par de revisiones para encontrar todo lo que el director ha dejado allí para nosotros.

 

Anna debe aprender que hay peores padres que un padre ausente
Anna debe aprender que hay peores padres que un padre ausente

Una de las cosas que más me gustó de Paperhouse -además de su exquisita simplicidad- es que jamás intenta dar una explicación racional a lo que está pasando, Anna se lo cuestiona, pero en realidad no le interesa, esto nos permite centrarnos en los eventos y no en las razones tras los eventos, algo que se agradece por montones, una técnica que se ha perdido con los años, ahora lamentablemente estamos llenos de escenas de exposición que no hacen más que arruinar el ritmo, la historia y el desarrollo de personajes.