Narcos Final de Temporada: Bandidos Pero No Soplones

La consternación de Murphy (Boyd Holbrook) y de la embajada american frente a la crueldad del cartel colombiano y la política temeria de un gobierno que prefiere enfrentar a Escobar (Wagner Moura) que ceder soberanía, es el eje de la primera temporada de Narcos, la nueva serie original de Netflix que narra los esfuerzos de dos agentes de la DEA por contrarrestar la expansión del narcotráfico y hacer caer al otrora Robin Hood paisa.

Juan Pablo Raba como Gustavo, la mano derecha y único amigo de Pablo.
Juan Pablo Raba como Gustavo, la mano derecha y único amigo de Pablo.

Varias años después de la adaptación radial de La Guerra de los Mundos a cargo de Orson Wells, un experimento similar se llevó a cabo en radio Quito con la gran diferencia que una vez que los radioescuchas ecuatorianos se dieron cuenta del engaño, le prendieron fuego a la emisora. Y parece ser esa misma violencia apasionada la que cruza la historia política de nuestros pueblos, generando el desconcierto en los turistas como Murphy, educados bajo la burocracia legislativa. Mismo dramatismo desbordante condensado en la consigna “Plata o Plomo” que, a diferencia de cómo lo cuenta Murphy, para quien se trata de una suerte de catchphrase que ilustra la postura intransigente de Escobar, es más un ethos que cruza las crisis políticas y culturales en este lado del mundo. Un modo de entender y enfrentar las diferencias sociales como bien comprende Peña (Pedro Pascal), su compañero de armas de la DEA.

Y esta primera temporada contrapone entonces la ingenuidad bienhechora de Murphy, un narrador ingenioso, a veces incluso divertido, pero que eventualmente palidece en comparación con la brillante y agresiva campaña de Escobar, un líder con grandes similitudes a las figuras emblemáticas de los totalitarismos, y que como ellos, comenzó queriendo lo mejor para su pueblo, para luego mandar a niños a la guerra y bombardear ciudades llenas de civiles. Contraste brillantemente expuesto por José Padilha, quien además trabaja en dos idiomas, reivindicando por un lado el derecho a que la historia de la lucha colombiana contra el cartel sea contada en su propia lengua, y por otro, evidenciando la simpleza de la perspectiva de un agente convencido que su intervención en la política interna de otro país es por el bien del mismo.

Padro Pascal como Javier Peña.
Padro Pascal como Javier Peña.

Lamentablemente ambas partes carecen del mismo mérito, y mientras el trabajo de Moura -con todo y acento- le da solidez y consistencia a Escobar, Holbrook nunca es capaz de dotar de la misma densidad a su personaje, ni de representar los conflictos con la misma elegancia y credibilidad que Pedro Pascal. Así, se presenta simplemente como otro ilustre ciudadano de una nación autoproclamada libertadora a través de un relato que interrumpe más que complementa las contradicciones de los enfrentamientos entre gobierno, cartel y guerrillas. Relato que no obstante, sirve para capitular los hitos más emblemáticos del auge y crisis del imperio de Escobar, cumpliendo un rol más formal que de sentido.

Pablo (Wagner Moura) del otro las su consigna, "Plata o Plomo"
Pablo (Wagner Moura) del otro las su consigna, «Plata o Plomo»

Con una segunda temporada ya confirmada, Narcos concluye con el escape de Escobar luego de haber recibido uno de los golpes más severos hasta el momento, que lo obliga a abrazar su condición de bandido en vez de seguir intentando ser como una aristocracia que lo desprecia, mientras que la DEA continúa ganando terreno en su lucha por hacerlo caer. Un debut que descansa en sus protagonistas, incluyendo los escenarios y paisajes que nos cuentan gran parte del contexto, pero que a pesar del intento por enfrentar puntos de vista, no logra construir un rival digno que compita con la complejidad carismática de Escobar.